miércoles, 20 de mayo de 2020

VOCES DE HOY EN EL TIEMPO / N° 9


Ensayo
 

Descubrir lo poético

Por Julio Bepré

                                                                                                 

       iLUSTRACIÓN Facundo Demarchi
 
Es más vigente que nunca el aserto de Coleridge de que una obra de arte, en nuestro caso el poema, debe abordarse con una suspensión de la incredulidad. Rilke expresó por su parte que la mayor parte de los acontecimientos son increíbles (…) y que más increíble que todo son las obras de arte, existencia misteriosa cuya vida perdura, al contrario de la nuestra que pasa (1). Estas afirmaciones nos permitan afirmar que existe un fondo inescrutable en el arte y que debe considerarse al poema como un objeto verbal que actualiza constantemente sus significaciones. Paralelo a ello debe admitirse también que la poesía es una realidad trascendente portadora de una excelencia espiritual que supera grandemente lo que a veces se considera como único en ella en cuanto recepte emoción o cualquier otro tipo de deliquio inmediato.
Lo cierto que la lírica es algo que puede, o no, albergar un resultado artístico y, es así, como puede existir un poema ajustado en sus formas pero sin vislumbrarse en él ese “no sé que” implicante e imprescindible en una obra de arte poética lograda. El arte poético no puede limitarse al puro regodeo afectivo. No, la poesía o, como se expresara, cualquier expresión creativa, exige un ascenso en la consistencia espiritual y sensible del hombre, apareado a una correspondiente tanto en quien escribe como en quien lee, contempla o escucha. Solo así se hará posible la aprehensión del valor estético subsumido en una obra. Y esto es aplicable a cualquiera de los modos poéticos, trátese de una obra tradicional o la de hoy, bien de una composición directa o de otra conceptual; y esto es así porque una palabra (digamos “cielo”) implica innumerables asociaciones y consecuentes significados enmarcados en escrituras ajustadas por la exigencia de formas y contenidos que impone una sociedad y un tiempo determinados. El arte, incluso, está lleno de historicidad.
Se ha considerado a la actividad científica como paradigma de lo discursivo, en tanto ella se abastece de premisas que ostentan permanencia respaldada por demostraciones empíricas; mientras que lo artístico, en nuestro caso lo literario, implica asunción de la expresividad lograda con la más alta intencionalidad racio-intuitiva, al punto de que puede sostenerse que todo buen poema comporta una inauguración insospechada de la lengua, continuamente bastardeada en la rutina de las necesidades prácticas. El arte pregunta e intenta responder y, en ningún caso demuestra, o, si lo hace, lo hará indirectamente y valiéndose de las metonimias que acudan en su auxilio. La supuesta oposición entre la racionalidad propia de la ciencia y la percepción sensible propia del arte es un lugar común reiterado en el tiempo; sin embargo el pensamiento acertado y actual concluye que se trata de dos realidades complementarias y no excluyentes, enhestadas por las cualidades que corresponden a la naturaleza humana. Y el arte no es una pura emoción ni un despliegue de racionalidad.
Retornando a lo específicamente poético, Heidegger afirmó que la palabra es la casa del ser. En ella habita el hombre. Los pensantes y los poetas son los vigilantes de esta morada. Justísima afirmación porque el hombre es lenguaje y este conlleva una recepción de significaciones y finalismos, y estos sólo existen en forma articulada exclusivamente en el hombre. Así mismo no debe olvidarse que el arte estuvo originalmente incluido en lo mítico y lo religioso, lo cual importaba aún en la mentalidad primitiva la admisión de interrogantes sobre la vida y la muerte, sobre el por qué y el para qué.
El arte existe en un continuo movimiento, en una dinámica continua de permanencia y renovación (2). Si la ciencia procura esclarecer la realidad fenoménica, el arte junto con la religión y la filosofía se ocupan de la entidad incierta y frágil y hasta misteriosa del hombre. El arte tiende a permanecer, pero en su fondo lleva ínsita una necesidad de mutación.
Y el poeta es quien se sirve del lenguaje, esto es, realiza una actividad compositiva con las palabras y no un mero acoplamiento, respetando con decisión a aquella para que se proyecten todas sus virtualidades. Esto es paradójico porque debe existir una suerte de oclusión verbal junto a una apertura pronta para trascender su propia estructura. Existe una tríada: lo que el lenguaje es, lo que el poeta crea y lo que el lector recrea.  El lenguaje poético tiene las mismas palabras que denota el uso común; pero en el poema enuncian, irrumpen y se proyectan con significancias que sobrepasan en un totum a aquellas que se presentan rutinariamente. Es por tanto imprescindible que exista un estado de disponibilidad receptividad al abordar un poema, pues se trata de un arribo y un abandono espirituales que se renuevan en cada acto de lectura.
Y lo que hay de gravoso en el arte es el fenómeno de que cuando más se avanza, más se está obligado a lo extremo y casi a lo imposible. Rilke afirmó que la poesía no es un comentario más o menos hermoso que el hombre agrega al universo, sino que es un acto de desvelamiento por el cual el universo habla en el hombre y por medio de su habla se desoculta de la única manera posible para el hombre (3). Wallace Stevens formuló un aserto rotundo: el estilo de un poema y él mismo son una sola cosa y para que se hagan uno debe haber una copulación y un matrimonio, no una árida expresión amorosa. La realidad, en definitiva, no se agota en una pura racionalidad ni sensibilidad porque muchos de sus postulados se revelan insuficientes en una o muchas experiencias (4).
El hombre total es ese ser que piensa y quiere, ama y odia, goza y sufre; que es fuerte y débil, sublime e inane, bueno y perverso; ubicado entre la vida y la muerte, y adosado a él se encuentra toda la naturaleza en una continua transformación. Pero la poesía no debe tampoco absolutizarse como si fuera un credo o dogma, sino solo abordarla debidamente a través de la realidad humana: el poeta intenta nada más, ni menos, que expresar en el poema lo que no puede hacer en forma acabada una fe religiosa o una proposición científica o filosófica; pero el poema, por su parte, no puede manifestarse sino a través de una fe cuando opera con el lenguaje.
El hombre de hoy se ha aminorado a través de la ciencia y la técnica creando un mundo de formas intermedias, de cálculo, de aparatos, y cada vez vive más sumergido en él. Ese mundo no es natural sino artificial (5). La incertidumbre puebla todo este tiempo y tampoco se logra avistar el futuro. Estamos cayendo en lo irracional o, cuando menos, en una contagiosa banalidad inmersa en un consumismo absurdo.
Cabe, entonces, adentrarse en la experiencia poética, lo cual no es un privilegio de pocos sino de todos, y el poeta debe hacerse protagonista de la poesía y no ser un mero poematizador. Es necesario que se prepare para ello merced a una ética y consecuentes compromisos existenciales, en definitiva, mediante su cultura. Las palabras son nuestro oficio (…) las palabras son tiernas cosas, intratables y vivas, pero hechas para el hombre y no el hombre para ella. (…) Son hombres los que esperan nuestras palabras, pobres hombres, como nosotros, cuando olvidamos que la vida es comunión (7).
 Y nuestro Borges apuntó que no pasa un día en que no estemos, un instante, en el paraíso. No hay poeta, por mediocre que sea, que no haya escrito el mejor verso de la literatura, pero también los más desdichados. La belleza no es un privilegio de unos cuantos hombres ilustres (8). Concluyendo: el arte no imita ni es copia del mundo, le incorpora a este otra realidad y así lo va misteriosamente transformando. Corresponde adentrarse en aquel mediante un sano abordaje.



















[1] RILKE, Rainner Maria. Carta a un joven poeta. U.B.A. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Estudios Germánicos. Traducción de Luis di Iorio y Guillermo Thiele. 1938.
[2] Aportes a la estética. Texto y compilación de Marta Zátonyl. Biblioteca de la Mirada. Bs. As. 2005.
[3] RILKE, Rainner Maria. Carta a Low A. Salomé.
[4] CROCE, Benedetto. Conferencia en Oxford. 1933. Citado por Wallace Stevens en el elemento irracional en la poesía. Universidad Autónoma de Puebla. México. 1987.
[5] GUARDINI, Romano. La cultura como obra y riesgo. Guadarrama. Madrid. 1960.
[6] MENARD, René. La experiencia poética. Traducción de Raúl Gustavo Aguirre. Monte Ávila. Caracas. 1970.
[7] PAVESE, Cesare. El oficio de poeta. Nueva Visión. Buenos Aires 1957.
[8] Los conjurados. Prólogo Obras completas. Tomo II, página 455, EMECÉ. Buenos Aires. 1985.
ANTONIO ALIBERTI
Nació en 1939. Pocos años después se radicó en la Argentina. Fue poeta,ensayista, traductor de poesía italiana, Aliberti publicó varios libros de poesía y de ensayo, alguno de ellos: Tráfico; Ceremonia Íntima; Cuestión de Piel; Estar en el Mundo; Lejanas Hogueras; Límites Posibles; Todos Recordaron a Casandra; Delicado Equilibrio; Cantos órficos y otros poemas, de Dino Campana; Pequeña Antología de la literatura italiana del siglo XX; La poesía argentina contemporánea; Trabajar cansa y otros poemas, de Cesare Pavese; 70 Poetas Argentinos: Desde 1970 hasta 1994( Antología de poesía argentina).
Recibió varios premios, entre ellos el Premio Municipal de Poesía.
Falleció en Argentina en el año 2000, luego de regresar a Italia para recibir el Premio Eugenio Montale.
Internet

No renuncio a entrar a la red           
y ser un punto virtual                   
entre millones de puntos virtuales       
de todo el universo. Acepto el juego.   
A lo que me opongo es a renunciar       
a la caricia, a la palmada en el hombro 
y, sobre todo, a prescindir             
del antiguo saludo del sol,             
los dedos de la lluvia                   
meciendo mi escasa cabellera.           
Adhiero a la ilusión,                   
pero aspiro a la necesidad               
de que el hombre se conmueva por el hombre.



Comentarios
La poesía china
Por Graciela Krapacher

  La poesía china parece ser la más antigua del mundo, fue escrita sin interrupciones sobre el mismo territorio y cantada por las mismas gentes. Tarda varios siglos en liberarse de la música para poder vivir sin apoyo, lo cual se produce lentamente; mientras tanto, el poeta procura guardar ritmos quebrados para ofrecer una ilusión musical. La caligrafía y la poesía son artes complementarias. La escritura con papel, pincel y tinta negra es un hallazgo del siglo III, pues antes no se disponía más que de láminas de bambú o seda.
    La lírica cobró un gran impulso durante el siglo V por obra de Pao Tchao (413-466) quien sugiere sin decir del todo, se rinde ante un estado de ánimo hasta que esa emoción le revela sus secretos, entonces, expresa el silencio.

CANCIÓN
Noche de invierno profunda,                                                                                               
Canto sentado en la noche.
Antes que el acorde vibre,
Puedes conocer mi alma.
Queda escarcha en mis cortinas,
El viento gime en el bosque.
La lámpara está apagándose,
Tu rostro ardiente no veo.
Es tu canción la que canto,
Sobre el aire de tu música.
Poco me importan sus notas,
Lo que busco es el recuerdo.

Wáng wéi (699-759) fue uno de los artistas de mayor talento de la Dinastía Tang, de quien no se sabe bien si fue más pintor que poeta. Quedan de su obra pictórica copias únicamente. Pero es el fundador de la escuela del lavado a tinta china, tan famosa y tradicional tiempo después. Su filiación al budismo lo alejó de la corte junto con la angustia de la guerra civil. Dedicó su vejez a componer poemas y a pintar en su villa de Wang-chuan al pie del monte Zhong-nan. Concluyó sus días en soledad.
RETORNO
Llegas de mi país natal,
Debes saber lo que allí pasa
¿Han florecido bajo mis ventanas
los ciruelos del invierno
estos últimos días?
OTOÑO EN EL LAGO
El agua está pensativa como el cielo
y la charla de las lavanderas
ocultas entre los bambúes 
gira y vuela levemente
sobre el agua sin una arruga.
Los sauces silenciosos se miran en el lago.

TU-FU, una de las figuras más importantes de la poesía clásica de China durante la decadencia de la dinastía Tang, nació en el año 712, en Yao Wan, distrito de Gong, provincia de Henan. Sus primeras obras presentan un matiz romántico pero la mayoría de sus poemas poseen una tendencia realista. Ofrece a las generaciones venideras un vivo cuadro de la sociedad feudal de su época. Los temas poéticos principales son el sufrimiento del pueblo a causa de las guerras interminables, la corrupción y la vida lujosa de los altos mandarines, el deseo de una vida tranquila, la exaltación de la naturaleza, entre otros. Desarrolló todas las formas de la poesía clásica china y a través de un lenguaje conciso expresa ideas profundas y complejas. Su poesía se caracteriza por una honda melancolía. Murió en un barco, abrumado por las enfermedades y la miseria.
LA PUESTA DEL SOL
El sol poniente cuelga de los ganchos de mi cortina,
y el crepúsculo envuelve el arroyo de primavera.
Las flores perfumadas cubren los jardines de la orilla.
Humos de fogones se elevan sobre las lentas barcas.
Gorriones parleros se disputan las ramas,
y en todo el patio, errantes, los insectos vuelan.
Oh, vino turbio, ¿quién te ha inventado?
Una sola copa bastará para disipar miles de tristezas.





José Portogalo
José Portogalo es el pseudónimo de José Ananía.  En 1904 nació en Italia. Cinco años después emigró con su familia a la Argentina.
Se ganó la vida en diversos oficios y trabajó como periodista en el diario Clarín.
Su obra es reconocida. En 1933 publicó su primer libro de poesías, Tregua. A este siguieron Tregua y Tumulto, en 1935; Cancionero de sangre, 1937; Canción para el día sin miedo, 1939; Destino del canto, 1943; Luz liberada, en 1947; Perduración de la fábula, 1952; Poemas con habitantes, 1955; Letras para Juan Tango, 1958.

De “LOS PÁJAROS CIEGOS”

               3

Fue una tarde en octubre.

La primavera entonces lucía entre los árboles
sus primeros fulgores.

Los gorriones, tan díscolos, llegaban a la fuente,
se mojaban el pico, sacudían las alas
y luego recortaban el aire con su vuelo.

El cielo estaba azul sobre la plaza,
se paseaba, inocente, en los canteros
y soñaba después entre las hojas.

Alguien gritó
¡viva la libertad!

Junto a un charco de sangre estaba yo,
Juan Pérez, asturiano, profesión panadero,
veinte años de Argentina, con tres hijos,
un río de esperanza entre mis manos,
el corazón del mundo en mi garganta
y una copla en mi pecho.

La primavera, ciega, se amontonó en mi sangre.
Desde entonces mi copla perdura entre los pájaros.

De “TREGUA”


Canción

Mejillas frescas del alba,
fresca canción de los pájaros.
Baile de díscolas niñas
las nubes en el espacio.
Mi silencio, chispa de oro.
Mi sueño, polen de cantos.
y tú tan cerca y tan lejos
que no me oyes; cantando
te empinas, burla encendida,
te ocultas, sueño frustrado.
¡Tuya!... –tu risa me hiere.
¿Mía?... Mi voz se ha enlutado
y tú ceñida a tus voces
huyes que huyes cantando.
Metales de indiferencia
forja tu voz en el canto.
Impotencia de mi sueño
e impotencia de mis manos;
tengo la noche en los ojos
Y en los ojos tengo el llanto
-hilván que al viento se encurva
como vellón en los pastos.
Del campanario del alba
y del refugio del árbol
me llega un son de metales,
metales que son sus cantos.
Mi silencio, celda oscura.
Mi sueño, niño extraviado.



Memoria
Por Beatriz Minichillo
TOMAS  TRANSTRÖMER
   Es el poeta más importante de Suecia. Nació en Estocolmo el 15 de abril de1931. Murió en la misma ciudad el 26 de marzo 2015. En el 2011 recibió el Premio Nóbel de Literatura. Entre otros libros de poesía ha publicado “Deshielo a mediodía”, “El cielo a medio hacer”, “Visión de la memoria”, “Bálticos y otros poemas”, “Air mail”, “El árbol y la nube”, “Para vivos y muertos”, “La plaza salvaje”, “Tañidos y huellas”.

CARA A CARA
En febrero lo vivo estaba inmóvil.
Los pájaros preferían no volar y el alma
roía en el paisaje como un barco
roza en el muelle al cual está amarrado.

Los árboles nos daban la espalda.
La altura de la nieve se medía con juncos.
Envejecían las huellas de pasos sobre el hielo.
Se derretía el lenguaje bajo un toldo.

Algo llegó hasta la ventana un día.
Se detuvo el trabajo, yo levanté la vista.
Los colores ardían. . Todo se dio la vuelta.
El mundo y yo dimos un salto el uno hacia el otro.


GARABATOS DE FUEGO

En los meses sombríos centelleaba mi vida
         solo cuando hacía el amor contigo.
Como el cocuyo se enciende y apaga, se enciende y apaga
         ---uno puede seguir de a ratos su trayecto
en la oscuridad de la noche, entre los olivos.

En los meses sombríos el alma estuvo hundida
          y sin vida
pero el cuerpo iba derecho a ti .
Mugía el cielo nocturno
Nosotros ordeñábamos a escondidas el cosmos y sobrevivíamos.



OCTAVILLA

Pared adentro garabatea la rabia sorda.
Frutal en flor, el cuco llama.
Es la anestesia de la primavera. Pero la rabia sorda
pinta al revés consignas en los garajes.

Vemos todo y nada, erguidos periscopios,
manejados por la huraña tripulación subterránea.
Es la guerra de los minutos. El sol ardiente
sobre el sanatorio, aparcamiento del dolor.

¡Nosotros, clavos vivos clavados en la sociedad!
Un día nos liberaremos de todo.
Sentiremos el aire de la muerte bajo las alas
y seremos más tiernos y más salvajes que aquí.
CINTIO VITIER

   Nació en Florida, EE.UU. el 25 de setiembre 1921 y murió en La Habana, Cuba el 1° de octubre de 2009. Ha publicado dieciséis libros de poesía, tres novelas, cuatro ensayos y antologías de poesía cubana.

EN EL GRIS

En el Gris nos detenemos
a tocar la tela fría ya desierta del deseo,
junto al aire. Todo es callado en el mar,
todo es estruendo el humo que rodea con sus pájaros
absortos la caída de la virgen cristalina, la ilusión
de los nombres ante el gris silente y raro
en la rosa lentamente chispeadora, en la vaca que no rompe
su gran iris para vernos. Oh qué hermoso
es el acto de quedarse y de mirarnos el olvido ante la lluvia,
que soñamos descender en la extensión
desprendiéndose igual que una mirada y una virgen.
Oh qué hermoso es hojear nuestros poetas preferidos y borrados
junto al río, junto al aire. La arena cae con sus llamas
en el silencio huracanado de la luna
desde el espejo roto de la luz, y lo que es gris
y lo que es nada nos detiene
como una fiesta en otra parte detenida.


DESEO

El árbol inclina su sombra,
la piedra palidece y nos miramos.
Otra noche, otro mundo que viene
como animal que está lejos de sí  mismo,
entre la luz perdida y el agua inalcanzable.

Sordamente resuella un blancor distinto
en las últimas hojas, en las playas desiertas,
y el tiempo retuerce sus pétalos simples,
exhala su olor desabrido y salvaje
para exigir otro brazo que lo invada.

Me está soñando la inclinación del árbol.
El sol del silencio de pronto se eleva
como si una ciudad destruída volviese a mirarnos
con los ojos vacíos de la mujer desnuda,
quemando sus telas más ricas el olvido.

Y yo pregunto por aquellas imágenes
que entraban como flechas o como acantilados
cuando yo era la sombra que ahora oigo,
el amanecer de los pinos espléndidos, el pájaro
que atraviesa la virginidad del mundo.

Y si nadie responde comienzo este canto
que no va a terminar en las palabras
sino en la muerte o en la vida perdurables;
y me inclino también hacia la tierra,
porque ella guarda  el tesoro y el deseo.


ESE NIÑO ARDIENDO
 (Viet Nam)

Ese niño que lentísimo corre ardiendo
en busca de la gota de vida que le niegan,
la bocanada de aire que lo inflama, el pecho
imposible de su madre, y que tropieza y cae,
y que ya muerto sigue ardiendo, arrastrándose inmóvil,
no hay palabras, las palabras tendrían que ser carne,
huesos, ojos,
y arder y arrastrarse por la tierra,
tendríamos que arder con las palabras quemadas como él,
y aún así no sabríamos que decirle

15 de diciembre de 1968

Escritores elegidos

JORGE TEILLIER

   Poeta chileno nacido en Lautaro el 24 de junio de 1935 y fallecido en Viña del Mar el 22 de abril de 1996. Perteneció a la generación literaria de 1950, creador y exponente de la poesía lírica, del origen o de la frontera. Tiene en su haber alrededor de catorce poemarios, numerosos artículos y antologías.


FRÍO

Un ave de alas de hielo
deja a los niños el traje de la muerte
como disfraz para este día de frío.

Los abedules sueñan por última vez
pues las golondrinas traen una guadaña
en vez de briznas para el nido.

El frío empuña la guadaña.
El frío con su guadaña corta la aldea,
esa espiga a quien nadie defiende.


VI

Las campanadas escapan del pecho del reloj de
péndulo.
Huyen del pozo
y resuenan en la memoria.
La memoria,
esa lechuza ciega huyendo a refugiarse en un árbol
     hueco



NADIE HA MUERTO AÚN EN ESTA CASA

Nadie ha muerto aún en esta casa.
Los presagios del nogal
aún no se descifran
y los pasos que regresan
siempre son los conocidos.

Nadie ha muerto aún en esta casa.
Lo piensan las pesadas cabezas de las rosas
donde el ocioso río se columpia
mientras el gusano se  enrosca amenazante
en las estériles garras de las viñas.

Nadie ha muerto aún en esta casa.
Ninguna mano busca una mano ausente.
El fuego aún no añora a quien cuidó encenderlo.
La noche no ha cobrado sus poderes.

Nadie ha muerto pero todos han muerto.
Rostros desconocidos se asoman a los espejos
otros conducen hacia otros pueblos nuestros coches.
Yo miro un huerto cuyos frutos recuerdo.

Sólo se oyen los pasos habituales.
El fuego enseña a los niños su lenguaje
el rocío se divierte columpiándose en las rosas.
Nadie ha muerto aún en esta casa.


ALBERTO GIRRI
(1919-1991)
   Poeta, narrador y traductor de poesías en lengua inglesa (T.S. Eliot, W. Stevens, John Donne) y de la obra de Tagore (Rabindranath) poeta de la India moderna. Perteneciente a la generación del 40. Su estilo poético es único y personal y sus versos, cercanos al nihilismo, ofrecen un lenguaje descarnado, exigente  y de cierto hermetismo, donde emerge la reflexión sobre lo existencial, el alcance de la palabra poética y los límites de la razón. Lo principal de su escritura reside en los poemarios: Playa sola (1946), Coronación de la espera (1947), Trece poemas (1949), El tiempo que destruye (1950), Escándalo y soledades (1952), Examen de nuestra causa (1956), La penitencia y el mérito (1957), Propiedades de la magia (1959), La condición necesaria (1960), Elegías italianas (1962), El ojo (1963), Envíos (1967), Casa de la mente (1968), Valores diarios (1970), En la letra, ambigua selva (1972). Sus relatos emparentados con la literatura fantástica fueron reunidos en un volumen, Misántropos, (1953).

CANTO PRIMERO                                                                  
(Coronación de la espera)                                               

Si busqué tu sombra y te querré siempre,                            
¿por qué arrojas contra mi aliento esta inerme dulzura    
que me paraliza?                                                                          
¿Por qué temes?                                                                         
Si tu mejilla, medrosa luna de amante,
ya no rige hondas, sufridas zonas de costumbres,
y pide más que el salto del viento y mi soledad visible,
¿por qué no dejas que te defienda?
Si prefería la difícil y mentida serenidad del yeso,
y una desconsolada comunión de llaves y papeles
cubría mi suelo devastado,
¿por qué me tejes esta pausa de triunfante olvido?
Si el vivir desnudo
era instalarme en la familia del milagro,
quedarme quieto y descubrirte sin tenerte,
¿por qué desheredas esta muerte dándome tu vida?

En vano escondo mi voz,
y te veo como un símbolo rendido al sobresalto,
proscribiendo la piel, mas no la savia.
En vano, pues acaso lo ignorabas, ¡ay!
cuán dura milicia es la vocación de amante.
Pero te querré siempre. No tengo recelos,
saldré de la batalla cantando, más encorvado,
con los cabellos rotos,
y enfriando mi desorden en el polvo de los calendarios.
Mira, aprendo de las estrellas, la coronada dignidad de las
     estrellas,
que envejecen sin lágrimas.

Te querré siempre.




Presente

Siempre

MELEAGRO
(Antología Palatina)

Duermes, Zenófila, delicada flor. ¡Ojalá ahora
   en tus párpados entrara yo como un Sueño sin alas
para que no te visitara ni siquiera  el que embelesa los ojos
   del mismo Zeus y solo yo te poseyera!

(Traducción Miguel A. Marquez Guerrero)




ALCEO DE MITILENE 
(Alrededor del 600 a.C.)

¿Qué pájaros son éstos de un país del confín del Océano,
que vienen como gansos de largo cuello y amplias alas?

(Traducción Carlos García Gual)




TSUI MINTONG 
(Dinastía Tang)

Un año, un año más,
y ya otra primavera que se aleja.
En cien años apenas
si se ve un solo hombre de cien años. 
¿Cuántas veces aún nos será dado
embriagarnos en medio de las flores?
Aunque su peso en oro nos costara este vino,
aún así,  ¡qué barato sería!
VI UN PAVO REAL CON LA COLA EN LLAMAS
(Poema medieval inglés. Autor anónimo)

Vi un pavo real con la cola en llamas,
Vi un cometa ardiendo que echaba ramas,
Vi una nube envuelta en hiedra,
Vi un roble que reptaba sobre la tierra,
Vi una hormiga tragarse una ballena,
Vi el mar rebosante de cerveza,
Vi una hermosa copa de tres metros de altura,
Vi un pozo lleno de lágrimas de tristura,
Vi los ojos rojos de un fuego rugiente,
Vi una casa más grande que el sol poniente,
Vi la luna salir a mediodía,
Vi al hombre que vio toda esta maravilla.





En el tiempo
                                                           Por Carlos Lescano


MALCOLM DE CHAZAL

SENTIDO MÁGICO

"Te amo"
dice la mujer-
"Cuídate
de no amarme
demasiado
-dice el amante-
pues retornarías
a ti misma
el amor es redondo."


GEORGES SCHEHADE (LÍBANO 1905- 1989)

Hay jardines que ya no tienen país
y están solos con el agua
Palomas azules y sin nido los recorren
Mas la luna es un cristal de dicha
y el niño recuerda un gran desorden claro.





P. S. REGE (India 1910- 1978)

ME PREGUNTARON

Me preguntaron si mi experiencia fue significativa.
"No lo sé, dije yo.
"Sólo supe que viví y morí
y morí y viví nuevamente,
                                           que entre dos momentos
  hay una brecha de miles y miles de edades
                                           que no lograrán cerrar
  aunque siempre tratarán de hacerlo."

  Me preguntaron si mi experiencia fue real.
  "No lo sé, dije yo.
  "Sólo supe cómo dos ojos
  podrían iluminar un mundo de inflexible deseo
  y confundir a toda una facultad de filósofos
  y a los fariseos de la belleza."

  Me preguntaron si mi experiencia tuvo una moral
                                           para un mundo ahíto, agresivo , disgustado.
  "No lo sé, dije yo"
  "Sólo conocí el suave viento de las hojas del manzano,
  el oro del sol jugando al escondite con el grano maduro
  y el lunar purpúreo sobre su blanco, blanquísimo,
                                          níveo seno izquierdo."

  (Traducción Alberto Girri)





AUSONIO -c.310 - c. 395-

A GALA

Te advertía, Gala: envejecemos. Huye la juventud.
Aprovecha tu primavera: una joven casta es una vieja.
Me desdeñaste; furtivamente se ha deslizado la vejez
y no puedes volver a llamar los días que pasaron.
Ahora te lamentas y te quejas porque o este deseo
         no lo tuviste entonces o no tienes ahora aquel cuerpo.
                                            Dame, sin embargo, abrazos y los placeres olvidados
atenaza,
         dame: que, si no disfruto lo que quiero, disfrutaré lo que     
                                                                                 quise.

         (Traducción Antonio Alvar)





Obra plena

                            HENRI MICHAUX



Nació en Namur, Valonia, Bélgica en 1899. Se educó en Bruselas. Durante su adolescencia pensó ordenarse sacerdote; pero, siguiendo los deseos de su padre comenzó sus estudios de medicina en 1919. Frustrado, deja pronto los estudios. Se aproxima a la literatura a través de Tolstoi y Dostoievski y a los veintidós años inicia su carrera literaria.
En París, en 1925, inicia relaciones con Paul Klee,  Max Ernst, y Giorgio di Chirico y descubre su interés por la pintura y las artes gráficas.
   Entre 1927 y 1937 viaja a Asia, África del Sur y, en su regreso a Europa expone por primera vez en París en 1937. Poco a poco su producción gráfica supera a la literaria. A lo largo de su vida Michaux practicará tanto la acuarela como el dibujo, la aguada, el grabado o la tinta china.
En 1956, expuso en la galería La Hune,  París;  en 1957 en el Palacio de Bellas Artes de Bruselas y en 1959 en Frankfurt.
Henri Michaux figura entre los pintores reunidos para la exposición “L’envolée Lyrique“ (El vuelo lírico) en Paris (1945-1946), presentada en el Museo del Luxemburgo en 2006.
A los 85 años de edad, Henri Michaux falleció en Paris en 1984.


RAROS EQUILIBRIOS
Traducción Eva del Campo

   Mientras estaba convaleciente, ya fuera de mantillas, vi cómo los hombres divagaban y vi a los mundos que divagaban en los hombres.
   Había razón para preguntarse lo que en realidad eran. Pero algo me decía: “Son ellos, está claro que son hombres. Si no ¿estarían tan turbados… y al mismo tiempo, tan seguros?”
   Vi cómo una escalera nivelaba un arroyo. ¡Sorprendente! Y sin embargo sabía que era un hombre e, incluso, sin duda una mujer.
   Vi cómo un balcón nivelaba un molino, un molino en el extremo de una vara. ¡Oh! ¡Oh! Más tarde vi una gruta que estaba en equilibrio con un montón de piedras. ¿Cómo un  montón de piedras puede estar en equilibrio con una gruta? Y, sin embargo, así era.
   Vi rostros: cicatrices y muecas hechas por dos o tres puñales. Estos puñales se hundían en el futuro, en el presente y guiaban al hombre.
   Aquí una cruz nivelaba un pozo. Allí un ala.
   Una ligera ceniza mantenía tranquilamente en equilibrio una casa entera.
   Un castillo vacila. Un papel le suspende y le impide caer, o es una pluma, una caja o los redondos senos de un blanco pecho.
  Un muchacho se detiene en una cascada. “¡Oh, simetría! ¡Simetría!, me decía yo, aquí estás tú en esta unión verdaderamente realizada”, y divagaba interesado en este raro mundo, olvidando las tenazas de mi aterrador mal.

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