miércoles, 20 de mayo de 2020

VOCES DE HOY EN EL TIEMPO / N° 8

Ensayo                                          

Los clásicos: angustia, encuentro y promesa
Por:Carlos Enrique Berbeglia, Graciela Krapacher y Jorge Oscar Bach


Ilustración: Facundo Demarchi
   
El tiempo,  en su fluir constante, solamente resulta experimentado en el presente (lo que la gramática inglesa denomina presente continuo), y cuando se lo anticipa en las premoniciones, en realidad, de lo que se trata es de presentizarlo; pues se lo retrotrae hacia él. Lo mismo acontece con las evocaciones, donde, acorde a la idiosincrasia de algún presente cualquiera, se rescata algún aspecto  específico del pasado. 
    Esa es la razón de los múltiples intentos efectuados por la humanidad, desde que tenemos registro, para sobreponerse a su designio de transitoriedad absoluta, lecho donde sufre la totalidad de lo existente (podríamos denominarlo resistencia) y muestra infinidad de formas, desde una sencilla fotografía atesorada en la billetera de un familiar doliente hasta aquel gigantesco monumento arquitectónico que interrumpe el horizonte con su mole y lo configura o desfigura. 
   Los autores clásicos que enriquecen nuestras bibliotecas integran la muestra de esa resistencia, acaso no siempre consciente en los escritores que tuvieran el mérito, siempre aliado a la temperamental fortuna de plantarse, con su obra, en un presente rápidamente arrasado y perdurar, desde allí,  hasta los diversos futuros que los re-actualizan, cada uno de acuerdo a una manera peculiar y única.
Desde la perspectiva del presente histórico que habitamos hoy en el doble sitio de Argentina y el mundo podemos afirmar que la perdurabilidad de los clásicos se debe a su ahondamiento en las preguntas por los problemas fundamentales de la existencia, y la relatividad de las respuestas ensayadas para responderlas.
Sin embargo, a contramarcha de la idea establecida acerca de la noción  de lo clásico, transitamos una época que no genera referentes válidos. Es un tiempo en el que reina la anomia, la extrema flexibilización y permisividad en el decir, en la escritura, en las acciones y las conductas, en la falsificación de ciertos saberes y cánones y un empeño intencional en el olvido de otros. Es así, que se percibe la ruptura académica y se privilegia la mediocridad.
 De todas formas, y según la visión compartida por el cineasta Woody Allen en Medianoche en París, toda época atraviesa sus crisis y parece focalizarse en formas de concepción artística, estilos, obras y referentes pretéritos. Hecho que no hace más que representar la angustia, la desesperación, del artista, del hombre, respecto de la observación crítica de su tiempo. El artista no se expresa porque está conforme con su realidad, sino porque le duele.
 La evidencia es irrefutable cuando se registra el camino desarrollado por el hombre desde las epopeyas homéricas hasta la telenovela; la reiteración de los temas, la evolución de los formatos, la persistencia de las figuras protagónicas y antagónicas, las preguntas esenciales que definen nuestra humanidad; el paso por la épica, el teatro, la ópera, la ópera-comique, el cine, la comedia musical, la integración de las distintas formas artísticas y la evolución de cada una de ellas (tema que ya preocupaba a Aristóteles). Es imposible abarcar la potencialidad del espíritu humano que se manifiesta a través del arte. Y tal vez, sea esta necesidad creativa, este inconformismo renovador lo que envuelve al ser humano en su angustiosa relación con el presente. El presente, dijimos, es experimentación; pero también es futuro incierto. La única seguridad, la única esperanza, la única certeza de transformación es la articulación del presente con las pretéritas e imperecederas fuentes clásicas como refugio y revalorización. Al fin, recomenzar e imaginar una analogía renacentista.




      COMENTARIOS
       LIBROS

FUI POR IR 
de Francisco Luis Lanusse
Por Graciela Maturo
Arranca este bello libro con una frase del maestro Juan Carlos Dávalos: yo no voy para llegar sino para ir. De allí su título, de allí su morosidad en el camino, que es como diría Marechal, la morosidad contemplativa ante la Belleza creada, las criaturas del mundo en el que habitamos.
Sabemos que detrás y dentro de ellas alienta su principio secreto, su etymon, pero son esas criaturas las que enseñan y guían al hombre en esta vida: mulas para trepar cerros en el Norte, Locro en Susques o tigre, puerto de frutos, pueden ser meras menciones de lugares pero son instantes vividos, emergencias del sentido final de la vida. Son hitos en el camino de un contemplador, un iniciado en el oficio de vivir.
Paco Lanusse nos descubre en veinte poemas que -son en rigor diecinueve –tramos de su existencia en que elige el contacto con lo vivo y sagrado, con lo simple, natural, recóndito, revelador. El ir sin plan o motivo a los barrios que por algo lo atraen, o andar preferentemente por sus amadas provincias, es cumplir con una necesidad interior, el amor al terruño, la fruición por la patria, el amor a la gente simple, formada en el gran libro de Dios.
Quien lee estos poemas despojados vive una experiencia espiritual, desentendida de la rutina ciudadana, especular, mecanizada. Nos inclinamos, llevados por la palabra de Paco,  hacia lo que brota y dice su verdad de por sí, sin espejos de astucia o de utilización ulterior.
Entiendo que es esta una forma del vivir poético, ambicionado por artífices del decir, malabaristas de feria, empeñados en seducir a un posible lector.
 Veo en Paco Lanusse la trayectoria genuina de un hombre enamorado de la patria profunda, que no se sirve de la palabra sino que la honra con humildad de corazón.
Hare una breve antología de sus versos, espigada en su propia flor de poemas, que eso significa antología:


A mí me gusta
ir al mar, mirar su soledad en el invierno
expiación hacia la piedra y la intemperie
brillazones de gotas dejadas por las lluvias
Puedo asegurar que esa luz viene de otro mundo
Yo anduve desde siempre estos montes sonoros
¡Puna!
De que antojo del misterio eres nacida.
Tras unas llamas señaladas con florecillas de lana en las orejas
que despierta la floración
de una glicina
su aura nubosa de noviembre adelantado
Un genio de estas horas / versado en cómo somos y sentimos
espíritu que año a año derrama sus flores para ensalzar
con ellas caseríos y ciudades del Rio de la Plata.
Tonadas…
me pareció entre oírlas
entre alamedas y compuertas cercanas al Atuel,
desgaste sus cogollos en el valle de Uco…

Digamos para empezar que al Autor se lo puede comparar con un hombre del Renacimiento por el amplio campo cultural que domina: Doctor en Filosofía, antropólogo, escritor que ha cultivado todos los géneros literarios  e, incluso, ha creado otro, los interlineales; su poesía, que consta de varios volúmenes, puede calificarse como lírica del pensamiento, aunque en muchas oportunidades salte esta categoría para manifestarse en otros registros.

Su última publicación poética, que aquí comentamos, continúa en la misma línea de ascetismo expresivo, donde cada palabra es pensada y pesada en el equilibrio del poema.
“Soledades yuxtapuestas” es un libro de madurez. En él están presentes los temas, que a lo largo del tiempo, preocupan al Autor.
Citemos algunos versos de distintos poemas para ejemplificar mejor lo dicho.
La presencia del dolor y el sufrimiento en una realidad que la razón no alcanza a explicar:  “…una realidad impía/que lacera la emociones y el entendimiento”
Dios o dioses, que parecen inventados por los hombres: “¡Qué pueriles los primeros hombres/inventores de los primeros dioses”
La necesidad humana de un dios verdadero: “¡Ah! ¡Tan distinto sería el mundo si existieses!”
El poeta arrojado al mundo en el poema “Un poeta asumido”, y el poeta que no quiere dejar sombras, aunque la vida las provea (”La decisión del alma”).
También está presente la búsqueda de sentido: “…acaso nunca una definitiva verdad/reposará en la mente…”
El poeta siente en carne propia la derelicción del mundo (Derelictus sumus in mundo), sentimiento que tiñe el ánimo con los colores de un cielo otoñal.
Finalmente, podemos decir que “Soledades yuxtapuestas” es un libro para acompañar nuestra soledad, la soledad de todo hombre que busca en conciencia su destino.

¿ALGUN CONOCIMIENTO IGNOTO?

¿Qué es lo que yo sé?
¿Qué extraña dimensión de la ignorancia
alcanzo ahora, mientras tanto el mundo
transcurre en incontables voces
que apenas si logran escucharse?

¿Qué nueva pregunta asomará su rostro
detrás de algún espacio sorpresivo,
y de inmediato trunco,
porque así lo quiere la majestad del tiempo?

¿Y el silencio mordaz,
irrumpirá, con voces aterciopeladas,
la abnegada voluntad de la enseñanza
dispersa entre los pretenciosos
alquímicos de la materia?

¿Qué sucesión de biombos,
telones, falsas luces, músicas difusas,
confundirá la recta que, ilusamente,
quienquiera persigue en su ventura?

¿Qué respuesta, innombrable
para el sentimiento y la razòn humanas,
formulará un acaso sin ayer ni hoy
y la sorprenda, desprevenida, al alma
disponiéndola a remontar el vaticinio
para seguir andando, silenciosa y cauta,
dueña de un bien que nadie robaría?

EL QUINTO SENTIDO

Creyó haberse quedado repentinamente sordo

sin percatarse que el mundo había silenciado,
e, incluso, sufrido el daño de una particular ceguera
ya que, las cosas, exponían sus facetas
solo en mortecinos grises;
igualmente el gusto por vla vida perdido su dulzura
y hasta la exquisita rosa lucía sin perfume
al cabo su tallo.
Sin embargo el tacto supo revelarle
la parcialidad del cambio acontecido
en ese inusitado entorno,
ya que las espinas, al rozarle las manos,
igualmente su piel mortificaron.

 



LA NOCHE Y EL CAMINO
Sobre dos libros del poeta Adalberto Polti

   Desde su publicación, en 1987, de Bailarín de Tinieblas, la poesía de Adalberto Polti ha mantenido una sostenida calidad literaria. Sus poemas no buscan la sorpresa, ni el efectismo poético. Alejado de toda palabrería, buscan indagar en lo que importa: la palabra poética más pura.
   Después de tantas vanguardias y populismos poéticos esta poesía resiste la banalidad para ir derechamente hacia una poética sin concesiones.
   Poesía amparada en la lírica de pensamiento siempre inquiere en un plano metafísico donde se juega su expresión.
  Si leemos sus dos últimos libros Bajo luz infinita (2012) y el reciente Linea  imaginaria veremos que hay palabras claves: noche, sueños, camino, el tiempo pasajero, recuerdos y olvidos. Estas palabras nos llevan a espacios vividos, que se contraponen con otros decires: luz, infinitud, umbrales de lo eterno.
   Adalberto Polti nos lleva en sus poemas por una línea imaginaria hacia una luz infinita. Poemas que perdurarán como perduran los interrogantes esenciales en la vida de todo hombre.

EL DIOS DE LOS POETAS

El dios de los poetas despierta en un amanecer limpio
sale poema en mano como quien inventa el día
muerde el áspero polvo de la melancolía
y recorre caminos y palabras
Bajo la lluvia piensa en los hijos que no tiene
escruta piedra por piedra el camino
con los pies clavados en la eternidad.

¡Buen día señor de la palabra sagrada! lo saludan
¡Buen día peregrinos de la tierra soñada! les contesta

Y perdido en el bosque de la memoria
sin conocer el camino del regreso
convoca a salvadores y salvados
exigiéndoles no mirar hacia atrás

Difícil andar el de este dios que para no herir a sus fieles
ensaya el olvido


EL ALMA DEL POETA

A Gilka Machado

Ella dibuja la geografía de la noche
inventa el amor que se esconde detrás de los sueños
donde un tren loco atropella días y noches
en el largo sendero del tiempo
El otoño le regala palabras para su soledad
y ella las escribe en el horizonte
cuando cae la tarde sobre sus hombros
oficio de contar caminos y estrellas
Ahora la lluvia y la tristeza le dan de beber melancolía
mientras tapa el sol con sus manos
detiene la marcha silenciosa de la luna
para habitar alguna lejana estrella cabalgando la noche
Ahora carga en sus espaldas antiguas angustias
gestos invisibles,  inútiles plegarias
o imaginarias historias
paridas en los confines del poema
mientras cielo y tierra permanecen dormidos




            ENTREVISTA  
 
A Martín Katz, bisnieto de RUBÉN DARÍO
Por Carlos Lescano



Carlos LescanoEl poeta Rubén  Darío, según tengo entendido, tuvo varios hijos, producto de varios matrimonios, ¿su parentesco de cuál de ellos es?
Martín Katz: Mi parentesco proviene del matrimonio que Rubén Darío hizo con Rafaela Salvadora Contreras y Cañas. Rafaela, era cantante lírica y cuentista, y firmaba sus cuentos con el pseudónimo de Stella. Darío la conocía desde la niñez, cuando la familia Contreras vivía en Nicaragua. Cabe decir que Darío, a los quince años , es nombrado director de un diario en El Salvador. En dicho país se casa por civil y, luego, por iglesia en Guatemala. La razón de este casamiento en dos etapas es porque, a raíz de un artículo que Darío escribe en El Salvador, se le prohíbe la entrada de por vida. Luego Darío parte con su flamante esposa a Costa Rica y allí nace el 11 de noviembre de 1891 su primogénito, mi abuelo, Rubén Alvaro Darío Contreras, Darío. Luego, parte para Guatemala y de allí a España, representando a Nicaragua por los 400 años del Descubrimiento de América. Al regresar a su país con la buena noticia de ser nombrado Cónsul de Colombia en Buenos Aires, se entera que su Stella había fallecido a raíz de una anestesia practicada en una operación menor. Stella tenía entonces 23 años. Antes de morir, Stella deja a Rubén Darío una nota en la que le dice dos cosas: que, en caso de fallecer, el hijo de ambos sea criado por su hermana Julia, quien ya era casada y con un hijo, y que se casara con Rosario Murillo Rivas (la Garza Morena), antigua novia de Darío.
Volviendo a mi abuelo, es criado por Julia  Contreras y Cañas y su marido Ricardo Trigueros y Mora. Sus tíos lo crian como a un hijo más y recién a los 19 años de edad se entera que su padre es Rubén Darío; quiere conocerlo y lo hace en el Hotel Colón de Barcelona (España). Allí el poeta le pregunta al joven si es Rubén Trigueros y este le responde, no, yo soy Rubén Darío Contreras y Trigueros.
C.L.: ¿Su abuelo, después de conocer a su verdadero padre, cómo sigue su vida?
M.K.: Su tío Ricardo Trigueros y Mora le dio la mejor educación en colegios de Centroamérica e Inglaterra y cuando conoce a Darío había empezado a estudiar medicina en Alemania. Durante cinco años Rubén Darío y su hijo compartieron una buena relación. El poeta con sus trabajos poéticos, diplomáticos y periodísticos y su hijo, dando conciertos por Europa, además de estudiar.

Mi abuelo llega a la Argentina en el barco Isabel de Borbón procedente de Barcelona. En la travesía conoce a Agustín Basualdo. Por la amistad con esta familia, conoce a Eloísa, mi abuela.
En la Argentina se recibió de médico, trabajó en la Provincia de Santa Cruz. Aún hay un pasaje que lleva su nombre “Dr, Rubén Darío”. En Buenos Aires, trabajó en tareas de traducción para el diario La Nación; hay que recordar que mi abuelo dominaba cinco idiomas. Escribió también novelas.
El Gobierno de Nicaragua lo nombró, además, Embajador en Argentina, cargo que desempeñó aquí y en otros países durante cuarenta y dos años.
Yo lo frecuentaba cuatro veces por semana en su casa. Así lo hice hasta que falleció.

C.L.: ¿Qué puede decirnos de Rubén Darío como experiencia personal?
R.K.: Rubén Darío, de acuerdo a lo que supe investigando, tuvo una infancia complicada afectivamente, Su madre no lo era, puesto que lo crió su tía abuela que desempeñó ese papel. Según sé, un día llegó a verlo a escondidas una señora, lo besó y se fue. En ese momento una vecina le dijo al niño que esa mujer era su madre. La verdadera madre de Rubén Darío la casaron por interés con un hombre llamado Manuel Sarmiento, para que éste sentara cabeza; pero no fue asi y la señora tuvo que huir de la casa.
Aunque Darío tuvo mucho desamor, supo construirse una identidad, que desarrolló y potenció. Sabía quién era y cómo conseguir que los demás respondieran a sus deseos o necesidades. En Chile se relaciona con las mejores familias. Envía a España un ejemplar de sus poesías al entonces consagrado escritor Juan Valera. En la segunda edición de “Azul” reproduce dicha carta. Logra ser corresponsal del diario “La Nación” desde 1889 hasta 1916, fecha de su fallecimiento.
   También fue un hombre generoso con los jóvenes literatos, prueba de ello fue la cantidad de prólogos que escribió para sus nóveles obras. Asimismo, da un espaldarazo al poeta Pedro Bonifacio Palacios, que firmaba “Almafuerte”.
   Tampoco había rencor en su vida. Un ejemplo es cuando Unamuno le dice a Valle Inclán que Darío tenía bajo el sombrero plumas de indio. Entonces, Darío  le escribe a Unamuno  lamantándose  de no tener el último libro de éste.
   Debe recordarse que Darío, como periodista, fue un defensor de los derechos del periodista y de los derechos de autor, además de ser un defensor de los derechos humanos.




      MEMORIA
INICIOS DEL ROMANTICISMO RIOPLATENSE 
Por Olga Reni
            Esteban Echeverría. Pintura de Erneto Charton. Detalle.

En la mayor parte del desarrollo entre los diversos aspectos de la vida  está implícita la concatenación de otros tiempos anteriores. Así sucede también con las distintas facetas del arte, dentro de un lapso determinado que luego da paso a otro, en el que por lo general se perciben vestigios del anterior, a excepción de aquellas rupturas tajantes o íntegramente adversas.
Sirva de ejemplo clarificador el inicio de la poesía dentro de la literatura del romanticismo en el Río de la plata (Siglo XIX), destacado en estudios sobre la materia y con un lamentable desconocimiento generalizado entre el lector común, por lo que es importante recorrer distintos períodos y escritores involucrados.
Le antecede el neoclasicismo con Manuel José de Lavarden a la cabeza, quien inaugura la poesía rioplatense con su Oda al Paraná a fines del siglo XVIII y principios del XIX, publicado en El Telégrafo Mercantíl en 1801, siendo necesario subrayar dentro de la temática de nuestra tierra con su desértica zona pampeana, su hombre nativo y el aborigen, las notorias influencias habidas por parte de la poesía criollista, por lo que cito a Bartolomé Hidalgo, montevideano, establecido en Buenos aires en 1818, quien ya entre 1811 y 1816 escribe los cielitos y comienza con su Relaciòn del Gaucho Ramón Contreras a Jacinto Chano.
Otro tanto ocurre con el escritor cordobés Hilario Ascasubi, quien publica en París su obra completa Paulino Lucero, Aniceto El Gallo y Santos Vega, poema de trece mil versos, más Estanislao del Campo con su Fausto y el uruguayo Antonio Lussich felicitado por José Hernández al recibir su obra Los tres gauchos orientales, con versos ”formando cuartetas, redondillas, décimas y también sextinas, las que Hernández debía adoptar como las más típicas” (texto de Leopoldo Lugones), considerada una especie de borrador del Martín Fierro.
Entre 1832 y 1885 figuran los románticos Esteban Echeverría, José Mármol, Juan María Gutiérrez y en la segunda etapa Ricardo Gutiérrez y Olegario V. Andrade, una de las voces mayores de aquellos tiempos, entroncados en transición con el modernismo, en el que se destacan Carlos Guido Spano y Rafael Obligado, cuyos temas preferidos son la patria y la tierra natal, con los cuatro cantos de su Santos Vega, considerados  uno de los más hermosos del Río de la Plata, sin dejar de mencionar a Calixto Oyuela, tildado de hispanista irreductible, con cuatro libros de poesía, primer Presidente de la Academia Argentina de Letras y al  poeta uruguayo Juan Zorrilla de San Martin por su poema Tabaré, publicado en 1888 en París, culminación del culto romántico al indio desaparecido.
Respecto a Echeverría, cuyo extensa difusión de El Matadero permite tener un conocimiento general algo más cercano a su figura, es considerado precursor del romanticismo, quien al poco tiempo de su llegada a  Buenos Aires procedente de Francia (1830) con nuevas ideas europeas incorporadas, escribe su primer poema Elvira o La novia del Plata (treinta y dos páginas en octavo, estimado primer escrito romántico de lengua española)  y más tarde Los Consuelos (1834) y las Rimas (1837) entre las que se destaca La cautiva, con sus imágenes de la pampa argentina a las que incorpora el tema referente  a la mujer ultrajada y desamparada en el desierto aunque unida por un fuerte amor a su hombre, con quien soporta el infortunio del destino.
Veamos un extracto de la novena parte de este tema titulado María, con una cita de Petrarca que dice: “Morte bella parea nel suo bel viso” (la muerte le parecía bella en su rostro bello).                          
                            
                         ¿Qué hará María? En la tierra
                          ya no se arraiga su vida.
                          ¿Dónde irá? Su pecho encierra
                          tan honda y vivaz herida,
                          tanta congoja y pasión,
                          que para ella es infecundo
                          todo consuelo del mundo
                          burla horrible su contento;
                          su compasión un tormento;
                          su sonrisa una irrisión.

                         ¿Qué le importan sus placeres,
                         su bullicio y vana gloria,
                         si ella entre todos los seres,
                         como desdichada escoria,
                         lejos, olvidada está?
                         ¿En qué corazón humano,
                         en qué límite del orbe
                         el tesoro soberano
                         que sus potencias absorbe
                         ya perdido encontrará?
                                                                                             

Y con un tono de amor marcadamente romántico: La diamela:

                         Dióme un día una bella porteña,
                         que en mi senda pusiera el destino
                         una flor cuyo aroma divino
                         llena el alma de dulce embriaguez;
                         me la dio con sonrisa halagüeña,
                         matizada de puros sonrojos,
                         y bajando hechicera los ojos,
                         incapaces de engaño y doblez.
                         …………………………………
                         Desde entonces, do quiera que miro
                        allí está la diamela olorosa         
                        y a su lado una imagen hermosa
                         cuya frente respira candor;
                         desde entonces por ella suspiro,
                        rindo el pecho inconstante a su halago
                        con su aroma inefable me embriago,
                        a ella sola consagro mi amor.
                 
   Debemos acotar, como anécdota que define en parte el espíritu apasionado de   Echeverría, que ya  en su juventud era frecuente parroquiano de las pulperías, donde pulsaba su guitarra, entonando alguna letra propia junto a los paisanos, quienes solían recibirlo en un principio con cierta desconfianza al ver en él a un señorito vestido a la usanza ciudadana. La realidad: un bohemio que siempre gustara de la poesía y que junto a sus estudios posteriores nunca dejara de lado, obteniendo además éxito, aunque ésta no sea considerada de excelencia dentro de las letras.
   Expatriado en Montevideo por razones políticas, escribe las poesías: La guitarra, Avellaneda, El ángel caído, La insurrección del Sur, que lo muestran precisamente con falencias poéticas. Su fuerte reside en la prosa, como la  desplegada en El Matadero en época de Juan Manuel de Rosas, no  publicada en su momento porque según palabras de su amigo Juan María Gutiérrez, le hubiera costado la vida, dado que describe crudamente la barbarie imperante en aquel tiempo.
   En realidad Echeverría se destaca principalmente por su pensamiento de organización nacional, considerado un pensador o escritor político, con miras a sembrar doctrinas de acción cívica. Es Fundador de la Asociación de Mayo y autor de El Dogma Socialista, antecedido por Mariano Moreno y Bernardino Rivadavia.
   Respecto al período desarrollado posteriormente de los considerados iniciales modernistas, se destaca el gran Leopoldo Lugones, junto a Ruben Darío, que abren el gran abanico de autores postmodernistas rioplatenses desde Ricardo Rojas, Enrique Banchs, Juana de Ibarbourou, Evaristo Carriego, Jorge L. Borges, uno de los integrantes en sus inicios de la escuela ultraísta, así como Arturo Capdevila, Martínez Estrada, Oliverio Girondo,  Francisco L. Bernardez, Ricardo E. Molinari, Nale Roxlo o González Lanuza, entre tantos otros.
   De algunos de estos importantes escritores, se desprenden los temas iniciales de gran controversia, característicos de nuestra historia y sociedad: el gaucho, el paisano, los compadritos, el malevo y el tango, que merecieran profundos análisis como los de Borges, y estudios sociales de gran envergadura como por ejemplo los de Ricardo Rodríguez Molas sobre Historia social del gaucho, Negros libres rioplatenses, o Morenada de José Luis Lanuza entre tantos otros posteriores, dignos de ser analizados.
   Como se puede apreciar, en este panorama de los inicios literarios, con puntos integrados de gran valor, que seguramente servirán de apoyo a aquellos amantes de la literatura y la historia argentina que los desconozcan, sólo  se ha querido dar un resumen meramente representativo de dicho tiempo, con determinadas figuras dado que el panorama literario rioplatense es extenso.

 

       ESCRITORES ELEGIDOS

EDGARD BAYLEY - JACOBO FIJMAN

Por Graciela Krapacher
EDGARD BAYLEY, (Buenos Aires, 1919 – Buenos Aires, 1990), fue además de poeta, cuentista, ensayista, dramaturgo, traductor y fundador de revistas y movimientos literarios. Alguna vez, también escribió textos humorísticos. Perteneció a la llamada Generación del cincuenta y a los movimientos de vanguardia de dicha época. Publicó sus primeros versos en la revista Arturo (1944) cuyo consejo de redacción estuvo integrado por Carmelo Arden Quin, Rhod Rothfuss, Gyula Kósice y el propio Edgar Bayley. Participó en 1945 de la dirección de Cuadernos de Invención junto a Gyula Kósice y Tomás Maldonado y, a partir de 1950, forma parte del grupo de nuevos poetas reunidos en torno a la revista Poesía de Buenos Aires, de la cual se imprimieron treinta  números (1950 a 1960). En 1951
dirige Conjugación de Buenos Aires junto a Juan Carlos Aráoz de Lamadrid y, en 1963, edita Zona de la poesía americana junto a César Fernández Moreno, Ramiro Casasbellas, Francisco Urondo, Noé Jitrik, Alberto Vanasco y Mario Trejo, grupo conformado por poetas provenientes de distintas orientaciones poéticas. Escribió dos ensayos: Realidad interna y función de la poesía (1966) y Estado de alerta y estado de inocencia (1983). Su poesía comprende varios textos: En común (1949), La vigilia y el viaje (1949), Ni razón ni palabra (1955), El día (1960), Celebraciones (1968), Nuevos Poemas (1977), Alguien llama (1981). Editó en 1983 un libro de cuentos Vida y memoria del doctor Pi Torrendell y otras historias. Como dramaturgo, es autor de obras teatrales como Burla de primavera (1951), Farsa del sopete y el sastre (1951) y Dulioto (1953).
    En la poética de Bayley, la presencia de lo imprevisible y lo inhabitual ha sepultado los lugares comunes del lenguaje e instaurado un nuevo sentido. Entre los mecanismos que inauguran esta escritura poética se instala la “invención pura”, que se erige sobre la imagen creada de Vicente Huidobro. Bayley rechaza y se aparta, por ello, del simbolismo porque en él, metáfora y símbolo se hallan aún sometidos a la representatividad de realidades del mundo físico o anímico. En cambio, la nueva imagen supone libertad, en ella se forja un objeto inexistente en la realidad extralingüística; vale por sí misma y no por un embellecimiento o transfiguración de las cosas. No hay principio de analogía, las palabras remiten a sí mismas; en la imagen creada, el lenguaje no consiste en un conocimiento, figuración o predicación del mundo. En la poesía de Bayley confluye la espacialidad como un remedo del antiguo poema musical indisociable, burlando el ordenamiento métrico o versificado en el que, de alguna manera, se apoyó aquel poeta para suplantar tan preciada entraña. Tras la disociación, junto a la combinación visual significativa, se produce la dislocación de la sintaxis que permite una libre asociación de las palabras. La repetición y el ritmo modifican significados, los generan, se relacionan significantes impensables donde los símiles son desterrados y se arriba entonces a la invención pretendidamente “pura”.
Se pierde mi amor

se pierde mi amor
en la dura mañana candela/ se pierde /mi amor mi/ mañana giro tal vez En/ la dura pequeña mañana/ gano al oeste en el norte en el río/ gano mi lirio durmiente/ mi niebla me gano me/ voy se pierde mi amor/ es lo cierto/ cómoeraquéformatenía/ no no es falso ni cierto ni/ a veces/ se pierde mi amor/ como un jarro de vidrio/ como un paso adelante/ en el mato/ rral/ como fruta mojada/ mi amor no tiene/ Dueño qué buenos/ que fueron/ se pierde encontrarte/ si yo la hubiese conocido en aquel entonces muchas/ margaritas/ como/ se pierde humo tenue/ candela jardín/ en la dura mañana (El día)
  
   En este poema predomina como recurso el verso truncado, “inconcluso” según la lógica apariencia, pero el significado comienza en algún sitio de la línea poética para corresponderse con otro, tal vez de la siguiente; se mantiene así una continuidad quebrada constantemente por sintagmas nominales, que se ubican en diferentes niveles.
Dedicatoria
dedico esta rosa la página prisionera/ a la bella pizarra de ultramar/ a pálidas astucias golondrinas promesas del narciso/ dedico estas líneas este espacio este vacío/ el callado grito la pereza el perverso insomnio/ la luz cenital la buena muchacha y el sombrero del chivo/ dedico dedico dono dilapido papeles infancia silencio/ y temblores/ gasto mi abanico mis redes mis puertas cerradas/ en desatinados pasos en renuncias y caireles/ dedico un encendido caballo un padre una estrella una/ balandra/ pero nada puedo contra el diamante y la sombra/ contra el creciente topacio que devora mis días (Celebraciones)
   Las antítesis, el torbellino de imágenes sensoriales, la anáfora y el discurrir del pensamiento en su propio devenir se manifiestan en la belleza de estos versos que sugieren, quizás, una dedicatoria a la poesía misma bajo la ironía del “espacio vacío de la página prisionera”, que no alcanza para conjurar el sentido trágico de la imagen “devoradora” de la muerte que cierra el poema. Ambos textos líricos carecen de signos de puntuación y del uso de las mayúsculas en los comienzos, todo parece ser constante acaecer, levedad oculta en el pasaje, semejanza con los sueños. Expresa Bayley en el Epílogo de su ensayo Estado de alerta y estado de inocencia: “El artista (o el poeta) se encuentra solo, a la intemperie, sin más compañía posible que ese sí mismo, cuya revelación aguarda en plena vigilia, acosado por la ausencia de certezas y la incertidumbre.”
 
JACOBO FIJMAN, (Orhei, Besarabia, actual Moldavia, 1898 – Buenos Aires, 1970), emigra junto a su familia a Argentina en 1902, a causa de la persecución antisemita. Fue poeta, periodista y profesor de francés. En 1923, se vincula con Evar Méndez y el grupo de Florida. En 1926, colabora en el periódico Martín Fierro y publica su primer poemario Molino rojo. Viaja a París donde se relaciona con algunos escritores surrealistas, entre ellos, Antonin Artaud. En 1927, trabaja en el diario Crítica de Natalio Botana. En 1930, se convierte al catolicismo. Publica Hecho de estampas y en 1931, Estrella de la mañana. Recorre las provincias tocando el violín en los bares como medio de subsistencia. En 1942, sufre una nueva internación en el Hospicio de las Mercedes, hoy Hospital Dr. José T. Borda, donde vivirá hasta su muerte. Durante esta estadía forzosa, Fijman dibuja, escribe poesía y redacta acertijos.

En una entrevista realizada por Vicente Zito Lema a Fijman, éste expresa que la vivencia poética “…se acentúa en el alma. Todo se encuentra en el alma. Así entonces el poeta a partir de la materia sensible concretará el poema, que puede ser o no una total realización”, que “Conforme a la etimología de la palabra `poeta´: hacer o el que hace, éste es un hacedor de la más delicada materia. Debe ser entonces integrado en la categoría de lo divino” Además, considera que “…buscar la verdad siempre es doloroso y el que no se anime, jamás será poeta. Lo he escrito: estamos en el mundo pero con los ojos en la noche.” También habla de su obra lírica. En relación a Molino Rojo dice: “me recuerda la demencia, el vértigo. Yo buscaba precisamente un título que significara esos estados de mi alma y reparé de pronto en un molinito viejo que tenía en la cocina. Era de color rojo, para moler pimienta y vi en ese objeto todo lo que mi poesía quería expresar.”
Canto del cisne        
Demencia: / el camino más alto y más desierto. // Oficios de las máscaras absurdas; pero tan humanas. / Roncan los extravíos; / tosen las muecas/ y descargan sus golpes / afónicas lamentaciones. // Semblantes inflamados; / dilatación vidriosa de los ojos/ en el camino más alto y más desierto.// Se erizan los cabellos del espanto.// La mucha luz alaba su inocencia.// El patio del hospicio es como un banco/ a lo largo del muro.// Cuerdas de los silencios más eternos.// Me hago la señal de la cruz a pesar de ser judío.// ¿A quién llamar? / ¿A quién llamar desde el camino/ tan alto y tan desierto? // Se acerca Dios en pilchas de loquero,/ y ahorca mi gañote/ con sus enormes manos sarmentosas;/ y mi canto se enrosca en el desierto.// ¡Piedad!
    Los temas de Molino rojo derivan de la experiencia de la reclusión, de la locura, de los miedos, del desaliento y aislamiento progresivo. El título del poema inicial induce a la muerte y la primera breve estrofa, a la conciencia de su drama, donde su segundo verso “el camino más alto y más desierto” se reitera tres veces a lo largo del poema, orientado hacia una intensificación del dolor que culmina en la última estrofa, donde Dios está presente en el yo poético, tanto como la demencia cuya expresión se condensa en la tercera estrofa. La divinidad cristiana aparece personificada sellando su muerte, aunque lo ha invocado ante la soledad del “desierto”, en una transposición del canto del ave simbólica en una súplica desesperada.
    En relación a su segundo poemario Hecho de estampas refiere: “Yo trataba de volver a la filosofía escolástica y fundamentalmente a Aristóteles…en esos días hice una visita al Museo del Louvre quedando muy impresionado por los maestros clásicos, especialmente por su pintura religiosa. Más tarde, cuando contemplé en Buenos aires unas estampas muy finas de esos cuadros religiosos los asocié a mis poemas, había una misma intención final.”
Poema I
Caía mi sueño en la otra soledad de los canales./ Regocíjate, niño, la presencia graciosa de la muerte/ reparte en sombras alternadas el olor de los ángeles/ y levanta tus sordos desamparos. // Niño de paz,/ han apagado las islas monótonas de los soles perfectos./ Niño de paz,/ imito el mundo en un mi sueño ajeno a la claridad.// Un silencio de música se apacienta en las torres. 
                                                             
Poema XI
Al pie de los aromas blancos recobro mis manos/  en plegaria./ Una vez había…/…
En el inicio de este poema y en la totalidad del anterior se evidencia la influencia  religiosa aludida por el poeta.
   
   En relación a su tercer libro Estrella de la mañana, Fijman dice que a diferencia de Molino rojo “se refiere a mis estados místicos. Había sido recientemente bautizado…y quise expresar con ese título la encarnación del Verbo.”

XXV
El ojo de la oración ensanchaba caminos. /  Maravillosa muerte, maravillosa vida./ La voz de los que claman juntamente levanta/ el monte santo.// El ojo de la oración/ ensanchaba las aguas y los sueños.// Sobre nosotros está la paz de toda muerte; sobre nosotros/ está la luz del monte santo.

Entre las anáforas y el encabalgamiento, los opuestos, la repetición y los paralelismos que marcan la significación del poema se desliza un profundo hálito místico, profético.
    Toda la poesía de Fijman parece sometida al juego de luz y oscuridad, esperanza y desaliento, a la obsesión de la muerte y su misterio, a la presencia reincidente del camino, a través de imágenes de huella surrealista o de cierto hermetismo, que se repiten acentuando el ritmo y, a la vez, van modificándose al ser incluidas en distintos versos. Los poemas muestran, en general, un aspecto formal clásico, a veces un suave tono bucólico, pero de su interior, de su trasfondo, brota la perturbación del alma del yo que denuncia la decadencia de un mundo deshumanizado.


           PRESENTE

        Tarja: Del Norte vienen cantando

Por Adalberto Polti


Convenimos en dar a esta palabra el significado corriente con que se la usa aquí: marca que indica el día de trabajo cumplido, faena concluida y asentada en la libreta de jornales. Estamos convencidos de la incalculable temática humana de nuestro Norte y de las posibilidades de sus gentes para el trabajo intelectual. Por ello es que iniciamos esta labor, manifestando la necesidad de que esas posibilidades abandonen el silencio y adquieran las formas concretas del testimonio. Así daba comienzo aquel lejano diciembre de 1955 en la provincia de Jujuy un proyecto en el cual los escritores Mario Busignani, Jorge Calvetti, Andrés Fidalgo y Néstor Groppa y el artista plástico Medardo Pantoja ofrecían coplas, leyendas y costumbres norteñas mediante sus palabras y su propio arte como en el caso de Pantoja. En esta extensa y meritoria tarea se dio a conocer escritores y poetas de la talla de Jaime Dávalos, Héctor Tizón, Manuel J. Castilla, Nicolás Cócaro, León Benarós, Raúl Galán, Joaquín O. Gianuzzi, Carlos Mastronardi, Raúl Aráoz Anzoátegui, Nicandro Pereyra, Domingo Zerpa, Antonio Requeni, Horacio José Becco, Luis Gudiño Kieffer, Mario Jorge De Lellis y Alvaro Yunque entre otros. Además se incluyeron xilografías de Pantoja, Audivert, Onofrio, Rebuffo, Vigo, Fernández Otero y Pellegrini, quienes con sus ilustraciones enaltecieron la labor emprendida. Merece nuestra atención también valiosas colaboraciones como la de Raúl Soldi sobre pintura, de Juan Carlos Castagnino sobre los murales de la galería Pacífico, de Víctor Rebuffo que explica lo que es el grabado y otros importantes ensayos. Otro dato a destacar es que en la última página de todos los números de esta revista llevaba impresos grabados y poemas de niños de Tilcara. Mucho se podría decir de esta titánica tarea que llevó a cabo Tarja en sus quinientas páginas y durante los dieciséis números aparecidos en sus seis años de vida.
Esta labor cultural ha dado motivo a varios e importantes testimonios que resaltaron la trayectoria de Tarja. En primer lugar citaremos lo expresado por Aristóbulo Echegaray, que en una nota publicada en el matutino Clarín del 8 de diciembre de 1958 y bajo el título de Revistas Literarias del Interior, decía: Jujuy merece  un párrafo muy acentuado en homenaje a Tarja, acaso una de las tres o cuatro publicaciones literarias más importantes del país. La capitanea un grupo homogéneo, coherente, laborioso y con una conciencia clarísima de la empresa en que se empeña. Texto, presentación gráfica, todo es magnífico en Tarja.
Merece también destacar el importante testimonio por otros referentes del quehacer cultural y literario: Tarja se publica en Jujuy desde diciembre de 1955. Es una extraordinaria muestra de calidad artística y de fervor intelectual. Agotado el ímpetu de La Carpa, de Tucumán, recogió su herencia el esforzado grupo que dio nacimiento a la revista. (Héctor René Lafleur, Sergio D. Provenzano, Fernando Pedro Alonso en Las revistas literarias argentinas (1893-1960), Cuadernos de las Ediciones Culturales Argentinas, 1962).
Al referirse a tres de sus compañeros del staff de Tarja Andrés Fidalgo apuntaba: Tanto para Busignani como para Calvetti y Groppa se registra un estado de equilibrio inestable entre la contención del sentimiento y procesos meramente discursivos; quizás con leve primacía de lo emotivo sobre lo racional. Esta pugna de valores de sensibilidad e inteligencia, entre valores emotivos y racionales, crea y mantiene en estado de tensión que se resuelve (no necesariamente con éxito), en cada poema; lo que a su vez registran eventuales pero casi siempre graduadas disonancias. (Andrés Fidalgo, Panorama de la Literatura Jujeña, Ed. La Rosa Blindada, 1975).
Tarja dejó de aparecer en 1960, pero en 1989 la Universidad Nacional de Jujuy reeditó en dos tomos, quinientas páginas, los dieciséis números de esta extensa y magnífica trayectoria literaria y cultural.
Recordaremos esa trayectoria en primer lugar con un poema del poeta Jorge Mateus de Lima, nacido en Uniao, Alagoas, Brasil, en 1893 y fallecido en Río de Janeiro en 1953, poema traducido por Andrés Fidalgo, publicado en el N° 1 de la revista e ilustrado por Medardo Pantoja y luego incluiremos fragmentos de poemas de los integrantes de la redacción de la revista:
                                    Ceremonia del lava manos
¿Eres acaso uno de estos hombres que inventaron cañones
o alguna ametralladora o guillotina o máquina de derramar sangre?
Si lo eres, ven que te lavaré las manos.
Si eres acaso uno de estos hombres que apilan dinero
o quitan de la boca hambrienta el pan escaso o desnudan la carne friolenta
ven que te lavaré las manos.
Si eres acaso uno de estos hombres que tiran la cuerda de la horca
o manejan los resortes de las sillas eléctricas o blanden las hachas de las ejecuciones,
ven que te lavaré las manos.
Si eres acaso uno de estos hombres que tienen garras en los miembros
y la sangre de Abel aún fresca entre los dedos, ven que te lavaré las manos

Jorge de Lima.
   
   Fragmento del poema Jornalero de Mario Busignani aparecido en el Nº 2 de la revista:
No lo busco en las coplas manantiales del cancionero
ni en la diestra guitarra
que le hace rebosar el corazón de tierra aloja
o en el sopor de largos carnavales
cuando pecha jinete junto a todas las carpas
hasta encontrarle un vago hueco al olvido
o anda al andar de su caballo
bajo un ronco fulgor de cuero y bagualas.
Fragmento del poema a Máximo Morales, changador de Tilcara de Jorge Calvetti aparecido en el Nº 11/12 de la revista:
Llegaste de la pánica soledad aterida de Uyuni
alucinado por la zafra…
(Y repetías casi con amor esa palabra,
esa ciega injusticia…)
Eras fuerte
y pensabas que el surco interminable
se iba a rendir a tu machete rendidor,
a tus músculos crecidos a destajo.
Fragmento del poema Lavanderas del Río Chico de Andrés Fidalgo aparecido en el Nº 3 de la revista:
Pulsas el río;
tocas
su eléctrica materia transparente.
Y él la imagen devuelve, agradecido,
de tu rostro de greda adolescente.
Sus largos dedos e agua
te acarician.
Fragmento del poema Tierra de Néstor Groppa aparecido en el Nº 2 de la revista:
Todos los días miro la tierra.
Sé cómo la queman las noches heladas del invierno.
la entibia el sol inclinado de junio;
cómo la tornan vivienda y se cobijan en ella
y día tras día la observa el campesino
y la da vuelta y la raya y la seña suya.





                        EN EL TIEMPO


POR ADALBERTO POLTI

4 de diciembre de 1875. Nace en Praga René Karl Wilhelm Johann Josef  María Rilke, conocido como Rainer María Rilke. Murió en Suiza el 29 de diciembre de 1926. Su infancia y adolescencia transcurrieron en su ciudad natal. En 1886 ingresó a la Escuela militar, pero abandonó la carrera en 1891 por problemas de salud. Entre 1895 y 1896 estudió literatura, historia del arte y filosofía en Praga y luego en Munich. Publicó su primer libro de poemas en 1894 (Vida y canciones) influido por la poesía de Heinrich Heine. Publicó además los libros de poesía Ofrenda a los lares (1895), Coronado de sueños (1897), Adviento (1898), El libro de las imágenes (1906), Nuevos poemas (1907), Elegías de Duino (1923) y Sonetos a Orfeo (1923) entre otros; y la novela  Los cuadernos de Malte Laurids Brigge (1910) y tres años después de su muerte, en 1929, se dio a conocer Cartas a un joven poeta. Otto Friedrich Bollnow, en su libro Rilke, el poeta del hombre, ha dicho: El joven Rilke está inscrito dentro del movimiento de la filosofía de la vida y como había sido difundido a fines del siglo XIX frente a la templanza característica de la época (op.cit., Ed. Taurus, Madrid, 1963). Lo recordaremos aquí con el poema Día de otoño de El libro de la imágenes:
Señor: es hora. Largo fue el verano
Pon tu sombra en los relojes solares
y suelta los vientos por las llanuras
Haz que sazonen los últimos frutos
concédeles dos días más del sur
úrgeles a su madurez y mete
en el vino espeso el postrer dulzor
No hará casa el que ahora no la tiene
el que ahora está solo lo estará siempre
velará, leerá, escribirá largas cartas
y deambulará por las avenidas
inquieto como el rodar de las hojas.
10 de diciembre de 1891. Nace en Berlín, Alemania, Leonie Sachs, conocida como Nelly Sachs. Muere en Estocolmo, Suecia, el 12 de mayo de 1979. Empezó a escribir a los 17 años escribiendo poesía romántica. Luego se exilió en Suecia donde tomó contacto con la escritora Selma Lagerlöf, a quien le dedicó la primera obra (Leyendas y relatos, 1921). A partir de allí su obra giró en torno al tema judío. Publicó los siguientes libros: En las moradas de la muerte (1947), Eclipso estelar (1949), Y nadie sabe más (1957), Huida y metamorfosis (1959), Más allá del polvo (1961), Señales en la arena (poemas escénicos, 1962), La pasión de Israel (1965) y Poemas y prosas tempranas (póstumo, 1983). En 1965 obtuvo el Premio de la Paz otorgado por los Libreros alemanes y en 1966 se le concedió el Premio Nobel de Literatura compartido con el novelista Shemuel Joseph Agnon. La recordaremos con un fragmento del poema Quien vació la arena de vuestros zapatos del libro En las moradas de la muerte:
¿Quién vació la arena de vuestros zapatos
cuando debíais levantaros de las muerte?
La arena, la que Israel se llevó a casa
¿Su arena errante?
Arena ardiente del Sinaí
Confundida con las gargantas de los ruiseñores
Confundida con las alas de las mariposas
Confundida con el ansia de polvo de las serpientes
Confundida con todo lo que se desprendió de la sabiduría de Salomón
Confundida con el amargor del ajenjo secreto.

13 de diciembre de 1984. Muere en Madrid, España, a los 86 años, Vicente Pío Marcelino Cirilo Aleixandre y Merlo, conocido por nosotros como Vicente Aleixandre. Había nacido en Sevilla, España, el 26 de abril de 1898. Su infancia transcurrió en Málaga, pero luego se trasladó a Madrid donde cursó estudios de Derecho y Comercio. En 1917 conoce a Dámaso Alonso quien lo inició en la lectura de Rubén Darío, Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez. Publicó sus primeros poemas en la Revista de Occidente en 1926. Posteriormente, inspirado en Rimbaud, Lautréamont y Freud toma la expresión de poema en prosa. Algunos de sus libros publicados, entre otros, son: Espadas como labios (1932), La destrucción o el amor (1934, Premio Nacional de Literatura), Pasión de la tierra (1935), Sombra del Paraíso (1944), Poemas paradisíacos (1952), Nacimiento último (1953), Historia del corazón (1954), Poesías completas (1960), Poesía surrealista (1971), En gran noche (1991) y Prosas completas (2002) estos dos últimos publicados póstumamente. El 6 de octubre de 1977 la Academia Sueca le concede el Premio Nobel de Literatura. Lo recordaremos con un fragmento del poema Arcángel de las tinieblas del libro Sombras del Paraíso:

Me miras con tus ojos azules
nacido del abismo
Me miras bajo tu crespa cabellera nocturna
helado cielo fulgurante que adoro
Bajo tu frente nívea
dos arcos duros amenazan mi vida
No me fulmines, cede, oh, cede amante y canta
Naciste de un abismo entreabierto
en el nocturno insomnio de mi pavor solitario.
14 de diciembre de 1895. Nace en Saint-Denis, París, Francia, Eugène Grindel, quien al iniciarse en la literatura adoptó el nombre de Paul Eluard. Falleció el 18 de noviembre de 1952. En 1919 se relaciona con el grupo de la revista dadaísta Littérature donde además figuraban André Breton, Louis Aragon y Philippe Soupault. En 1920 fundó la revista Proverbe, de la que se publicaron sólo seis números. A partir de 1924 integró el núcleo fundador del movimiento surrealista, del que se alejó en 1938. Entre sus libros publicados citaremos: El deber y la inquietud (1917), Las desdichas de los inmortales (1922), Morir de no morir (1924), Capital del dolor (1926), Poesía y verdad (1942), Una larga reflexión amorosa (1945), Poesía ininterrumpida (1946) y Una lección de moral (1949), entre otros. En 1930 escribe en colaboración con André Breton La Inmaculada Concepción, libro de poemas en prosa. Del libro Morir de no morir transcribiremos un fragmento del poema La enamorada:
Está de pie sobre mis párpados
Y sus cabellos en los míos
Tiene la forma de mis manos
Tiene el color de mis ojos
Se hunde dentro de mi sombra
Como una piedra sobre el cielo.
24 de diciembre de 1982. Muere en París a los 85 años Louis Andrieux, conocido por nosotros como Louis Aragón. Había nacido también en París el 3 de octubre de 1897. Poeta y novelista participó en el movimiento dadaísta para luego formar parte de los fundadores del surrealismo junto a André Breton y Philippe Soupault, alejándose del grupo surrealista en 1932. En 1967 fue elegido miembro de la Academia Goncourt, pero dimitió al año siguiente. Entre 1953 y 1972 dirigió la revista Letras Francesas. De su obra poética citamos: Fuego de alegría (1922), El movimiento perpetuo (1925), Los ojos de Elsa (1942), Elsa (1959), Loco por Elsa (1963) y Habitaciones. Poema del tiempo que no pasa (1969). También publicó en 1928 el ensayo Tratado del estilo. El novela y otras prosas ha editado Aniceto o el panorama (1921), El libertinaje (1924), El campesino de París (1926), Una ola de sueños (1932), Semana Santa (1958) y Tiempo de morir (1965). Lo recordaremos aquí con un fragmento del poema Licantropía contemporánea:
El grado más alto de la tristeza tanto puede ser
un general ciego mendigando a través de las islas
como hacia las tres de la mañana la avenida
de la Ópera
No hay límites para la melancolía humana
Se cuenta siempre con una piedra para colocar sobre la pirámide de las lágrimas




             OBRA PLENA

 

         FRANCISCO SQUEO ACUÑA

 

     Por Julio Bepré

 

       

    
Entendido en fototerapia, siempre bebía mojando el líquido con un ramito verde que él conocía como mágico. Fraterno, sencillo y espontáneo. Yo lo conocí hace cuarenta años en una reunión vespertina realizada en el Club Pueyrredón. Allí escuchamos su fuerza expresiva al leer sus poemas, cualidad que mereció que se lo invitara a distintos encuentros para escucharlo. No sólo era sencillo; era un hombre humilde que sentía y brindaba su realidad como poeta. Enalteciendo tal condición.
Su obra es breve, más plena de verdad y trascendencia poética. Fuimos amigos y quien aquí escribe tuvo el triste privilegio de visitarlo poco antes de su fallecimiento cuando estuvo internado después de sufrir un trágico accidente.
Es destacable también el amor permanente por su tierra.  Sus textos revelan este sentimiento amoroso por su La Rioja a la que pensaba retornar.


LIBERTAD

Manojo de fibras volantes
Que se pierden en la sombra.

Rotando a veces por las calles
Me acerco a buscarla; mudo voy
Y mi extrañeza se me va
Como el machacar de mis oficios

Todo quemado en la tarde
A fuerza de andar y no hallo
Pero sigo escuchando sus motivos.

Ya eres. Eras no más y lo sigues siendo,    
Famosa
Como el día, tu amigo.


DE LA INGRATA ESPERA

Sigo,
Sigo y sigo igual.,   
Con media voz.

Te decía en  emi estar opaco
Que de esperar
Me comí el dorso.

LOS VELOS

Agua de la noche
Penetra su hocico brutal
Baja por las hojas
De la higuera
Son los atributos del trueno
Ciego remolino
Dün dolce dolore
Llovizna infameque despierta el sueño
Pasipon de enterrar los ojos
En otra sombra
Fosca
Esa mañanafuesia
Como guadaña del fastidio

Es el verde que crece, sueña
Con la mejilla, siente que es el cuerpo


ACCIDENTE

Es el verde que crece, sueña
Con la mejilla, siente que es el cuerpo
De la tensa madrugadaque se va, como
Un brazo de ceniza
Donde se blnquean espacios, cálidos
Emblemas, fueron sus amistades
Un vandálicosentido del delirio
Ese dragón lleno de pájaros, al
Sol ablierto, en la rotación del día.l abierto

CRÓNICA RIOJANA

En la tarde fuerte
Del otoño,los sapos vienen
A enterrarse en mi espalda
Y ofrecen su canci´´on acuática,
Al anochecer las serpientes
Llegan a dornir en mis orejasuna espiral de vidalas
Abre la mañana, es la hora
En que me saco los ojos
Y voy a la huertam pongo ungordo
Corazónen la sartén del sol
Y con tu sombra comienzo
A derretir el el valor de la realidad



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.