lunes, 22 de abril de 2019

VOCES DE HOY EN EL TIEMPO / n° 1




El escritor no es solo el creador de su obra; es lector, crítico y constructor ávido de su tiempo. El poeta, el artista, es la voz que emerge desde el papel para que la costumbre del viento, de llevarse cuanta voz grita desde el desierto de la realidad humana, no se pierda. Olvidar esa voz es desechar parte de nuestra humanidad.



EQUIPO DE REDACCIÓN
·          Jorge Oscar Bach
·          Julio Bepré
·          Ernesto Costa Perazzo
·          Dora González
·          Claudio Simiz


Principio editorial

Rehusamos proponer una línea estética o ideológica determinada. Deseamos sí una participación activa en nuestro tiempo y lugar.
Puede sobradamente advertirse la existencia de una apetencia de mera notoriedad en el relativo espacio actual. Hay carencia de diálogo entre los distintos grupos existentes y entre sus propios integrantes.
 Toda cultura debe ser dialógica y sanamente valorativa  para crear  y desarrollar la realidad individual y social.
Por otra parte, los intereses de los medios  masivos de comunicación favorecen esta situación erigiendo valioso lo que no es y viceversa. Aplícase la bastarda fórmula del do ut des y así se despliega una actividad  que se puede ubicar en la pura superficie.
La cultura es por esencia un valor dialógico y comunitario y no un mero medio de  complacencia priorizando sólo el trascender sin consideración al ser.
Somos conscientes de las dificultades que entrañan nuestros propósitos; mas con pasión equilibrada y dedicación podemos amenguar la hostilidad de todo lo adverso que se presente.



COMENTARIOS
La poesía del pensamiento, del helenismo a Celan, es una obra comparable a la ya célebre Antígonas (1984), que ubicara, en su momento, al intelectual francés entre los investigadores de la cultura occidental más destacados. Dado a conocer en 2011, el presente estudio de George Steiner recorre dos milenios de la historia cultural de occidente desde una perspectiva clave: la relación entre la filosofía y el lenguaje. Desde su punto de vista, todo discurso, hasta el más impersonal y pragmático, está acechado por la magia de la literatura.
  Como pensamiento que canta, el discurso es analizado desde el cruce de la densidad del pensamiento y de su ejecución verbal, que remite, en última instancia, a la estética. Y el recorrido es extenso, nada menos que desde los presocráticos hasta el final del siglo XX. El desafío inmenso que enfrenta el autor se traspone al lector, que debe asumir ese derrotero de envolvente erudición y problematizaciones permanentes a lo asumido como incuestionable en el campo intelectual. Para innovar productivamente, se deben transitar  los senderos de lo clásico y de lo  tradicional:  La poesía del pensamiento lo confirma.
George Steiner
Siruela, FCE, Buenos Aires (2012). Filosofía. 232 p.

Colgados del lenguaje. Poesía en las ciencias es un ensayo estructurado en dos secciones simétricas, de nueve capítulos cada una y una extensa introducción, desde la cual se propone un recorrido, “desde Lucrecio a Enzemberger”. En la primera sección, “La poesía de las ciencias” despliega un abanico de reflexiones en torno de los nexos entre el hacer del poeta y del científico, “entre Keats y Newton”, centradas, básicamente en las necesidades de construir un lenguaje y en la persecución, a veces explícita, a veces velada, de la belleza. La segunda, “La ciencia y las ciencias en la poesía” se centra, en cambio, en el abordaje de las temáticas vinculadas a la ciencia y su epistemología desde el discurso poético, desde Lucrecio y De Rerum Natura al Canto cósmico de Cardenal: el eje es el misterio de lo que existe y el modo de aproximarnos, “comprenderlo” y expresarlo.
  Este trabajo nos invita a un recorrido que, aunque anunciado, no se presenta en modo alguno como sencillo, la polifonía y, en relación con ella, el intenso y certero aparato crítico (típico de Picardo) se constituye como desafío al ejercicio intelectual y a la posibilidad de apertura ideológica frente a la audacia del planteo. Los capítulos se presentan como breves ensayos individuales que, en la continuidad de la lectura, se constituyen en piezas secuenciadas de un engranaje mayor. Como ante todo buen ensayo, la mirada del lector resultará complejizada o, al menos, problematizada, y su horizonte, poblado de nuevos interrogantes.
Osvaldo Picardo
Baltasara Editora, Rosario
2018.



APUNTES SOBRE ACTIVIDADES LITERARIAS

El 23 de febrero último tuvimos oportunidad de participar en un homenaje a Horacio Quiroga, con motivo del centenario de la aparición de sus inolvidables Cuentos de la selva, acaso el libro para niños (y no tanto) más leído de nuestro continente; el evento tuvo como sedes a varias ciudades de Misiones (los pagos amados de Quiroga) y Paso del Rey, esto último, a partir de una iniciativa de la SADE de Moreno. En las actividades morenenses, varios escritores locales se refirieron a distintos aspectos de la obra y vida del autor; el vicepresidente de las SADE misionera, Gonzalo Herrera tuvo a su cargo la exposición central, que se complementó diálogo con Silvina Crespo, presidente de la SADE local; en Misiones, una serie de homenajes que culminó el 1° de marzo en Iguazú, con un gran festival artístico. Mesas redondas, transmisiones en vivo, visitas de escuelas, representaciones, publicaciones… Más allá de la pregnancia de la figura de Quiroga, y de las ricas propuestas que han venido articulando los distintos grupos de artistas misioneros desde hace más de dos décadas (con fluctuantes dosis de apoyo oficial) este despliegue, extendido y variado, constituye algo más que un síntoma del interés y de los nuevos canales que es capaz de activar esa vieja maga, la Literatura. La revitalización de SADE nacional y la creación/reactivación de filiales tuvo un rol decisivo en esta empresa.




Semanas después, en el Día Internacional de la Poesía, recalábamos en Mar del Plata, en el encuentro internacional “Hacia Itaca”, proyecto independiente encabezado por Carlos Cartolano, que lleva más de una década y está asociado al movimiento “La poesía en el mundo”. Eramos unos sesenta escritores, la mayoría del país (distintas provincias), con algunas visitas del exterior (Latinoamérica y España).
  Fueron cuatro días de gran intensidad, en que se sucedieron presentaciones de libros, mesas de lectura, performances, talleres, espectáculos poético musicales, juegos florales… las sedes: el bar cultural “El Argentino” y la casona de Victoria Ocampo, hoy museo. Como es tradición en el encuentro, un poeta de reconocido ofició de padrino del mismo, este año, Jorge Paolantonio, con varias intervenciones muy interesantes. El pequeño grupo de trabajo que apoyó la organización se vio, por momentos, excedido por la tarea, aunque puede señalarse (y en esto retornamos al propósito de la nota), que el mutuo conocimiento entre la mayoría de los participantes facilitó el desarrollo de las acciones, muy acotadas por la multiplicidad de actividades. A la vez, pudo verificarse (esto viene registrándose de manera creciente en los últimos años en distintos ámbitos) el accionar de grupos de poetas, que se presentan y promocionan como “integrantes de” (algunos de ellos, colaboraron en la organización); las mutuas invitaciones y los intercambios (a nivel individual y grupal) ocuparon un lugar no segundario en este polifacético encuentro, que, entre otras cosas, reveló la creativa potencialidad de las dinámicas autogestivas, incluidas las editoriales.

Finalmente, la dinámica de los eventos literarios nos depositó  en San Telmo, barrio undercultural si los hay. Fue una circunstancia especial: relocalización de un tradicional ciclo, reformulado y enriquecido, presentación de una antología, lanzamiento de una propuesta editorial, presencia de escritora extranjera con su obra. El año pasado se produjo una simbiosis original: la editorial “Ruinas Circulares” se asoció al ciclo “La palabra que sana” (un clásico de Avellaneda, coordinado por Claudia Vázquez y Raquel Fernández) a través de una ronda de lecturas a lo largo del año, que culminó en un concurso y edición de poetas seleccionados, más el premio especial “Rubén Reches” (poeta vinculado al grupo, recientemente fallecido), que obtuvo el platense Sergio Guerrieri. En un local que desbordaba, La destacada polígrafa boliviana Rossemarie Caballero presentó una reedición de su primera novela y una antología de escritoras cochabambinas que compilara el año anterior. Hubo presentación de libros y. finalmente, antes del infaltable micrófono abierto, la directora de la editorial coorganizadora, Patricia Bence Castilla, lanzó la convocatoria a la edición 2019 del certamen; los primeros poetas invitados leyeron sus trabajos a lo largo de la tarde. Sin dudas resulta muy interesante constatar lo fluido y flexible de estas dinámicas, que vienen sabiendo reunir (y no es fácil, sobre todo en estos tiempos) a autores de muy diversas edades, procedencia y estilo. El tradicional “vengo, leo y me voy” que se domeñara durante años estos ciclos, se ve jaqueado por estas dinámicas multiparticipativas.



ENSAYOS
La simpatía y el olvido
Por Julio Bepré
  Refería José Edmundo Clemente, un agudo ensayista y otrora Director de la Biblioteca Nacional, que, encontrándose con unos amigos en dependencias de la misma, y discutiendo acerca de temas y de autores, no conseguían llegar a un acuerdo por la falta de objetividad en la opinión de cada uno, demasiado inmersa en el gusto personal; y concluyó expresando que la simpatía es el prejuicio de la razón. Resolvieron luego –continuó Clemente- caminar por los depósitos de la Biblioteca. Todos advirtieron en su recorrido que las estanterías estaban colmadas de libros que esperaban en la quietud del olvido, en la organizada quietud del olvido, una mirada casual y salvadora. La casi totalidad de esos libros no había sido consultada jamás. En fin, es cierto que el olvido también es un prejuicio(1).
En el fondo de esto subyace, sin duda, el problema de la relación que el hombre pueda tener con su entorno físico y espiritual, condicionado siempre por el inexorable curso del tiempo, transformador de la gente, de las tendencias, de las modas; en definitiva, de actitudes respecto de los valores. Alguien expresó que la historia de la estética está llena de obras de mal gusto que, en su momento, fueron indiscutibles; como también expresó, que el camino al infierno está empedrado con buenas intenciones.
¿Puede afirmarse, entonces, que existe una ínsita y fatal relatividad en el arte y las ideas? Aparentemente, sí; pero, por más que existan anaqueles repletos de libros diluidos en el olvido y que el gusto cambie notoriamente en el transcurso de los años, quedará siempre patente y pronta para su abordaje la obra de arte imperecedera, es decir,  la que resiste al tiempo, la que se presenta con toda su polivalencia no sólo a través de su lectura; sino misteriosamente por medio de los retoños –árboles después- que en su momento pudo hacer existir. Se ha hablado ampliamente de la obra clásica, esto es, no solo de aquella que no horada el tiempo; sino de la que va haciéndose con el tiempo. Dante, Cervantes, Shakespeare, Goethe, nos lo prueban.
¿Cuál será la causa de ese misterio de pervivencia no concedido a otras concreciones humanas? Nadie puede discutir que el hombre es un ser sumido en un mundo de relaciones y símbolos; las cosas son; sólo el hombre existe(2). Y la palabra es el ejemplo más elocuente de ello; pues, gracias a su intermediación, el hombre puede y debe proyectarse hacia las cosas, hacia sus semejantes y hacia lo absoluto (ya se considere esto último con un contenido trascendente o inmanente; bien a través de una perspectiva filosófica o religiosa). Es que únicamente partiendo desde todo lo que soy puedo encaminarme y encarar al mundo. Y esto es posible solo desde una relación fundamental. Buber afirmaba que es necesaria una vinculación esencial con las cosas y los seres; esencialidad que debe perfilarse mediante una unión radical entre mi yo y un tú plena de significancia y posterioridad (3). De allí derivarán el arte y las demás creaciones, sin mengua del margen de variabilidad atinente a la condición temporal del hombre. Homero sigue actuando sobre nosotros; aun cuando nada sepamos ya del ser humano concreto que fue o pudo haber sido. Insistimos, no se lucha contra el tiempo; sino con el tiempo, en una fluyente dirección que, sin estar exenta de las desdichas de la época,  va dejando también un residuo enaltecedor de la condición humana.
Es de destacar cómo todas las experiencias realizadas en la literatura (especialmente las sucedidas entre ambas grandes guerras mundiales) han servido, en definitiva, para dejar nuevamente despejado el camino y volver a las formas sencillas, profundas y eternas sin que esto justifique de manera alguna la masificación espuria de la cultura. Hablábamos de un verdadero abordaje de la obra, es decir, que la aprehensión de los valores estéticos, o de otro orden espiritual, no puede ser sino un ejercicio consciente y sostenido que va más allá de la simpatía y lejos del olvido.
En todo caso, siempre estará viva la consecución del poeta: sacarnos enteros por la palabra de la mediocridad y la costumbre desgastadora de la sucesión vanal de actos que se desgrana nuestra existencia, para disponer, preguntarnos y vivir, conforme Jorge Vocos Lescano lo escribiera de un adolescente, con

El ancho asombro de sus ojos
puesto sobre las cosas; ese brillo
desde tus pasos; y tu piel
que era como encontrar de pronto el alma.

No hace falta nada más.
¿Quién tomará en las manos una flor
sin memoria? ¿Qué música
tendrán los días que inventar
para llamar al sueño? (4)

______________________________
1.     CLEMENTE, José Edmundo; Tiempo de hombre. EMECÉ, Buenos Aires, 1965.
2.     URDANOZ, Teófilo; Historia de la Filosofía. B.A.C. Madrid. 1978.
3.     BUBER, Martín. ¿Qué es el hombre? FCE. México-Buenos Aires. 1960
4.     VOSCOS LESCANO, Jorge. Como si el mundo fuera natural. Bs. As. 1973.





ENTREVISTAS

Daniel Gayoso

Nació en 1957. Es un reconocido poeta, escritor y profesor en Letras; sus poemarios y ensayos han recibido amplio reconocimiento en el país y el exterior; fue incluido en la antología “200 años de poesía argentina” (J. Monteleone, Alfaguara, 2010).


Voces de hoy en el tiempo: Las miradas del creador, docente, crítico, coordinador de talleres que en vos convergen deben implicar cosas especiales a la hora de escribir…

Daniel Gayoso: Muy simple. El riesgo es la dispersión; saber un poco de todo y mucho de nada, y que tal exceso lo pague la escritura poética, en calidad y coherencia. Y las posibilidades son las de reunir esos saberes, devenidos de otras prácticas, y que obren –conscientemente o no- en el logro que se ha privilegiado: el del poema. Si, y sólo si, éste los necesite, los pida. 


V. de H.: Hay en tu producción una impronta de indagar, desarrollar y reformular géneros. Recordamos tu despliegue en el campo del poema en prosa y, más recientemente, en el del haiku. ¿Podrías profundizar en estos aspectos?

 D.G.:Una vez alguien leyó así el título de mi tercer libro: “Los ojos, sin versos” (en lugar de Los ojos inversos). Atención flotante la suya, de lector abierto que supo inferir un sentido oculto, cifrado involuntariamente. Los versos, o “el verso”, como aspecto gráfico distractivo para una mirada en busca del auto-conocimiento. Tal vez sea una de las respuestas, y tal vez haya otras. Por caso, situar el centro de la enunciación en una forma poética marginal, no reconocida, al menos en nuestro medio. Otra, acaso, sea el poema como un refugio compacto, sólido, inexpugnable… O un mundo en sí mismo, paralelo a éste, que se dicta sus propias leyes, atmósfera y sentido. Pero bueno, intuyo que hay más. 
  En cuanto al haiku –riesgosa palabra cuando se emplea sin las debidas licencias-, merecería un largo párrafo, que incluye el mini-haiku (o “haiku bonsái”) y cierto “desliz” del tanka. No obstante, el factor común de estas elecciones formales es, creo, un sino de inadecuación: decir desde los márgenes para cuestionar la hegemonía del discurso único y aceptado. A veces, autoritario.

V. de H.: ¿Cómo sentís que evoluciona tu poesía?

D. G.: Hoy la escritura de poemas es más bien esporádica; cede el protagonismo a una nueva dedicación, la fotografía que estudio con el maestro Jorge Lupo. No olvido cuán importante es para mí la edición del segundo volumen de Los Signos de la Presencia, el de Lírica en verso; pero, y mientras tanto, las imágenes fotográficas me dan acceso a una “poética” cuyo imaginario abreva en lo inmediato cotidiano. Un recorrido por esa otra mitad que las/mis palabras me negaban. Y así como deseo reunir ambas Líricas, no menos me satisface el hecho de completar mi experiencia artística mediante su lenguaje. Es crecimiento, no abandono.

POEMAS


LOS OJOS INVERSOS
(Araucaria editora, 1999 / Prólogo de Pablo de Santis)


El navegante

Solos o en variados grupos, los paseantes deambulan. No los guía el azar sino un rumbo invisible de vaga procesión. Todo es sereno y afable hasta cruzar esa zona difusa donde el aire se aclara. Allí desaparecen. Pero nadie lo advierte, sólo continúan.
Quizás, en otro sitio, ellos vuelvan a ser y no recuerden.
SOLO PURPURA  y  CIELO EN MOVIMIENTO
(Imaginante editorial, 2012 / Prólogo Eduardo Romano)


¿La mariposa?
de sus dos alas.
No digo ni el polvillo
El que ya viene
soy yo, que me demoro,
niño, en llegar.
De espaldas
soñadas, éste,
mi rostro.
¿Qué Libro
salva, si cae
el cielo?



MEMORIA
El 12 de junio de 1916, en la localidad de Palermo, nació Alberto Luis Ponzo, reconocido poeta del Oeste bonaerense que falleció el año 2017 cuando se encaminaba a cumplir los 101 años.
  En el año 1951, se mudó a la localidad de Castelar, partido de Morón, donde ejerció su profesión como médico odontólogo y desde donde iluminó la vida de la poesía argentina. No por casualidad, antes de su fallecimiento, recibió el reconocimiento del mundo de la literatura, del ámbito político y del universitario. En el año 1992, SADE Central le otorgó, junto a SADE Oeste Bonaerense, el Gran Premio de Honor de la Fundación Argentina para la Poesía; en el año 2011, la Sociedad Argentina de Escritores y Escritoras de la Argentina lo incorporó como Socio Honorario; luego fue el Fondo Nacional de las Artes... Y en la ciudad de Morón no solo se puede visitar la Biblioteca Popular y Centro Cultural Alberto Luis Ponzo, sino que también ha existido, en la Universidad de Morón, el Premio de Poesía Concurso Dr. Alberto Luis Ponzo.
  El poeta Carlos María Romero Sosa lo destacó como  …una de las pocas personas que conservan la sana costumbre de escribir extensas cartas manuscritas… Julio Bepré, por su parte, revive su amistad con él de esta forma:
La sujeción que tiene el hombre al tiempo, es amenguada por y en lo que realiza. Esa trascendente condición que le permite pensar, sentir y obrar distingue a lo humano, no obstante l a existencia pesarosa y casi inevitable del olvido.   Ortega y Gasset sostuvo que es clásico lo que resiste al tiempo, dado esto por la excelencia de un resultado humano.
      En nuetra literatura encontramos autores que han desafiado al olvido y, entre ellos, debe ubicarse a Alberto Luis Ponzo.  Poeta, ensayista y crítico de vasta producción, también se distinguió por su actividad  como propusor cultural en el oeste bonaerense, dada su capacidad para escuchar y sugerir.
No es ésta la ocasión para detallar y referirnos a sus libros ; lo es parara señalar que su larga vid fue ejemplo de laboriosidad y coherencia creativa.
  Recordamos las acogedoras reuniones en su casa de Castelar. siempre con su esposa Alba Correa Escandell (también poeta y traductora.) Agregamos     los encuentros domingueros de “La torre de los amigos” en el bar ubicado frente a la estación. Cuánto diálogo y cuanta honda comunicación nos reunía, destacándose la persona de Ponzo. Alberto ejerció la odontología y nos preguntábamos con humor cómo era posible que un poeta como él torturara con el torno. 
  Esta limitada y austera recreación puede motivar la lectura de los libros de  este poeta, cuya presencia permanece a pesar de ya no estar físicamente con nosotros.
   Algunas de sus obras: Uno en el mundo; A puertas abiertas; Historias salvajes; Cuadro de situación; Antonio Porchia: El poeta del sobresalto; César Vallejo: Verbo, Destino y Unidad; Diálogo de escrituras; Poetas del Vértigo, y otros ensayos; Labio oscuro de nacer…


LOS DESCONOCIDOS
(De Alberto Luis Ponzo)

Son esos extraviados de la tierra
que llevan su nombre en una carta
o guardan sus recuerdos grabados en los dedos
detrás de un documento inexistente.

Tienen oficios secretos
vienen o van sin darse cuenta
en un horario que el mundo desconoce
por lugares abandonados
donde nadie pregunta por el otro.

Sus contornos se fijan sobre un papel gastado
modelando la cara como un punto
los brazos sin objetos perdurables
en el olvido de todas las costumbres.

Esos desconocidos que me hablaban
que me oían a través de palabras comunes
diciendo voces que no son de ninguno
encerrando su rastro entre dos lenguas.





HOY

MAGDALENA D´ONOFRIO

 
Nació en Capital Federal. Actualmente vive en la localidad de Merlo, provincia de Buenos Aires. Cursó la carrera de Letras en la Universidad de Buenos Aires. Ha colaborado en la Gaceta de Tucumán y en otras publicaciones nacionales. Recibió mención de honor con la Narrativa “Dos amores” en el certamen Junín País 2012.
  Entre sus obras se encuentran: Trabajo de realidad, El pequeño trabajo, Enséñame a pasar, Ventanas y Citas de Amor.

En la ciudad
Pasos huecos
abanico de placeres
atroces luminarias que se alejan
mientras suena la sirena del dolor

De pronto salta ante mis ojos
toda entera
inequívoca
la antigua madrina de los bosques
hada primordial
la buena senda
y me conforto y adormezco
en este tránsito de espectros.

Instante
Si he hablado de cosas marchitas
lo ignoro
Si he tocado una piel celeste
Si he abierto una puerta condenada
Si he perdido los días
las tareas
Si sólo queda la sombra
en una ventana que no es la mía
Si en este instante lo sé
amable como nadie
Bienvenido.



ESCRITORES ELEGIDOS

Dos poetas argentinos contemporáneos
Rafael Alberto Vásquez
Nació en Buenos Aires en 1930. Integró el Grupo Barrilete y co-participó de la revista entre 1963 y 1967. Publicó en poesía La verdad al viento, Apuesta diaria, La vida y los fantasmas, La piel y la alegría, Hay sol en Buenos Aires, entre otros libros. Fue incluido en diversas antologías, incluso en el Paraguay. Fue traducido al italiano por Gabriel Impaglione.





VIEJOS MOMENTOS
Los años que uno carga sirven para que se despierten
viejos momentos al borde del olvido
por un azar al margen de la vida corriente.
Caras que no volvieron por el desfiladero del tiempo
en la penumbra sin voces de otros días.
Lugares postergados.
Diariamente
uno va transitando la rutina
que acomodó a la luz del calendario
y cabe en ella
cada tanto un relámpago
que justifica por sí mismo el día.
Ambos  poemas del libro Tanta luz de recuerdos 
Suma Literaria. Vinciguerra 2018
SUEÑOS
A veces me sorprendo dictándome entre sueños
una carta de queja
por alguna injusticia, demora, incumplimiento
que el sol de la mañana se llevará al olvido.
No puedo hablar de insomnio pero hay algo
que interrumpe la noche. Y la redacto.
O comienzo a apilar mis argumentos
y demoro la búsqueda del sueño.
Si por lo menos fuera algún poema,
el principio de un verso, la palabra
que me guiara despacio a la otra orilla.
Sé que al final también la olvidaría
porque la noche esconde los sentidos.
Y al despertar, con el papel en blanco,
me volvería a decir:
¿cómo empezaba?


Rubén Balseiro
  Nació en Buenos en 1955. Ha recibido el Puma de Plata de la Fundación Argentina para la Poesía en el año 2010, Faja de honor de la Sociedad Argentina de escritores en el año 2008, Premio Arturo Cuadrado en el 2018.  Ha publicado De lugares y olvidos, Los desiertos más íntimos, Cántaros quebrados, Despojos, En la tierra de nadie, Sueños de Ícaro, Como los pájaros, Poemas, Cuando cae la noche,y el ensayo Roberto Juarroz (la intersección de dos mundos)






UN PÁJARO
Hoy se estrelló 
en mi ventana un pájaro,
amarronado golpe de tristeza,
dolorido silencio ante mis ojos.
Lo tuve entre mis manos
y sentí su latido,
era tan débil
que la tarde se fue haciendo ceniza,
luego un hilo de sangre
en lento horizonte 
anunció
           la llegada de la noche
           y el pájaro voló
                        quién sabe dónde...
SUS OJOS
                                                A Cynthia
Ella miró la tarde
después talló palabras en el aire
             Yo sólo respiré
                          y ahora son mías.
Por eso en mis poemas
están tus ojos.
Ambos poemas, del libro Cuando cae la noche.
Botella al mar. 2018



AGENDA

CAFÉ CON  LETRAS
Sábado 18 de mayo a las 17.30 horas nos reuniremos en el
Teatro "EL CUBO".  ZELAYA 3053 CABA
PROGRAMA
·         El cineasta SEBASTIÁN SCHINDEL, Director del film El hijo (basado en la nouvelle homónima de Guillermo Hernández) dialogará sobre las variadas inquietudes que éste moviliza;
·         ALBA ESTRELLA GUTIETREZ será entrevistada por ELISABETH LUNA DÁVILA;
·         ALEJANDRA "CHINA" SCHNORR dialogará con los jóvenes poetas GABRIELA TROIANO y AGUSTÍN MAZZINI; 
·         LILIANA CORREDERA presentará su libro Urbana acompañada por  NORA NARDO;
·         presentación de la Revista Literaria "VOCES DE HOY en el tiempo" por su Equipo de Redacción: JORGE OSCAR BACH, JULIO BEPRÉ, ERNESTO COSTAPERAZZO, DORA GONZÁLEZ y CLAUDIO SIMIZ;
·         NADIA ROVELLI nos regalará la calidez de su voz acompañada por el  tecladista "PEPO" LAPOUBLE;
·         y  el tradicional Micrófono Abierto "Susana Fabrykant".

La ENTRADA ES LIBRE Y GRATUITA.

Se agradece la donación de alimentos no perecederos y útiles escolares para ser entregados a comedores y merenderos populares y escuelas públicas .