jueves, 1 de agosto de 2019

VOCES DE HOY EN EL TIEMPO N°4




Ensayo
LA DERROTA DEL ADVERSARIO COMO FUENTE DE ALEGRÍA
Por Carlos Enrique Berbeglia

  La riqueza de la realidad abierta a la conciencia responde, simultáneamente, por un lado al mundo objetivo desplegado ante ella, y, por el complementario, a su capacidad perceptiva, cuanto más incisiva y abarcadora, mayor y múltiple habrá de reaparecer la misma (y distinta) realidad al ser manifestada luego. Una riqueza poseída por tantos elementos que, siempre la amenazan con el riesgo de la confusión y el caos dada la promiscuidad en la que se muestran, de allí la necesidad del rigor ordenativo de la razón para proveer, a la conciencia, de diversos catalogaciones que le faculten su encuadre para una posterior lectura.
   Las guerras ilustran un fenómeno plausible de multiplicarse en categorizaciones, a menudo disímiles entre sí, debido a la complejidad encerrada en sus advenimientos, una lectura pueril, paralela a los mismos comienzos de la historia, donde sus distintas culturas componentes las vislumbran como necesarias para mantenerse equidistantes las unas de las otras, entretanto se vigilan con variadas ambiciones, las cifra como ajenas a la razón y las vitupera, antes por darle vuelta la espalda a tal presunto constituyente esencial del ser humano que por los desastres que ocasiona. Nada más ajeno a su íntima verdad, si algo se presenta como altamente racionalizado en el decurso de la historia universal, esa virtud la poseen las guerras, la multiplicidad de los motivos que suelen ocasionarlas ilustra con fecunda demasía semejante aserto.
   Por ese motivo cualquier tipificación de las guerras resulta un ejercicio racional encomiable, pues, fundamentalmente, en lugar de menospreciarlas o trazar un elogio emocional, se reduce a mostrar sus vetas desde un aspecto estrictamente analítico, y, al desechar esas pulsiones asociadas con los sentimientos, permitir una lectura objetiva de su desempeño histórico.
   La fiel observación de este principio metodológico da pie para constatar, desde su propio inicio, dos manifestaciones esenciales de las conductas belicosas, aquellas expansivas, esto es, las propias de cuantas campañas busquen el añadido de nuevos territorios a los ya poseídos por la fuerza invasora, con la apropiación incluida de sus bienes productivos, adueñándose de sus fuentes materiales y dominando, de diversa manera, a quienes la pueblan, desde la llana esclavitud a otros ejercicios de poder más sofisticados; por un lado, y, del complementario, las conductas obligadas por esta interrupción extranjera a los dominios propios, en concreto, las defensivas, que, a su vez, suelen desdoblarse de la siguiente forma: las intervenciones armadas inmediatas, programadas por un país o región para hacerles frente a los invasores en el momento mismo de hollarlos, o las de reconquista, diseñadas posteriormente y ejecutadas con planeamientos por lo regular más precisos.
   La violencia enraizada en este tipo de guerras mienta un sustrato espacial cuyo lejano origen lo encontramos en las temidas hordas primitivas, constituidas, lejanamente, por las etnias que, fieles a la motivación de su crecimiento poblacional y la necesidad de situar a la vez que la de alimentar los retoños y generaciones sucesivas, se movilizaban al son de aires marciales, hacia las tierras inmediatamente aledañas primero, y, de allí hacia las restantes, para dar satisfacción a estas necesidades a partir de un justificativo básico, la sobrevivencia propia, que los rescataba, moralmente, de las tropelías cometidas contra los vecinos.(1)         
   Dos tipos de racionalizaciones para explicar el sacrificio de la guerra, el uno, basado en la necesidad de la apropiación territorial, el otro, contra-fundamentado en su defensa, o reconquista posterior, así hayan sucedido siglos del atropello originario. Guerras, por lo tanto, emancipadoras, donde ya no solo cuenta la elemental manutención de los pobladores sino que entran a jugar la restauración de la dignidad y el orgullo nacionales.
   No hay guerras sin por qué, desprovistas de encadenamientos explicativos que las excusen ante quienquiera se valga de ellas para cualquier tipo de emprendimiento que implique una provocación ajena, sea este el común denominador de cuanto acontecimiento bélico borde (y bordee) la historia con sus filigranas sangrientos, sumadas a las básicas expansivas/defensivas ya expuestas desde aquellas que respondieran a los impulsos evangelizadores (2) o de cualquier otra creencia religiosa, y no exclusivamente occidentales, a las revolucionarias por intereses de clase o económicos, a resultas de las cuales se enfrentan las ideologías entre sí, fusionando, en sus entreveros, la totalidad de los motivos aludidos, como bien se aprecia en las guerras civiles, que completan este triste ordenamiento acontecidas a resultas de intereses propios o foráneos, acaso las más crueles por la vecindad y casi familiaridad que vincula a los combatientes con lazos de odio muy difíciles de desatar.
  Con un añadido escalofriante, en las guerras, a diferencia de lo que ocurre en los eventos deportivos, no hay empates, el triunfo de un bando implica la muerte adversaria, siempre, una muerte edificada a partir de la lucha, del esfuerzo, del renunciamiento a la tranquilidad y sosiego del combatiente para cumplir con los requisitos de cuantos los conducen, se trate de caudillos o ideales; por lo tanto, el triunfo después del sacrificio exige un premio de su parte, a veces pecuniario que corra a cargo de sus conductores, pero nunca desprovisto de alegría, una alegría psicológica profunda, la misma que sobrecoge al cazador al abatir la presa que saciará su hambre, una alegría compartida espiritualmente con las multitudes que le alfombran de flores el camino[1] y tanto más intensa cuanto mayor resulte la desgracia provocada, gracias al encuentro belicoso, al oponente, su derrota y humillación sellan con broches de oro la vida triunfante, la colman de felicidad, una felicidad temporal que la historia, así transcurran siglos de duro caminar por sus habituales altibajos, se encargará de revertir trasladándola a otros protagonistas de una obra teatral también siempre inconclusa.
Buenos Aires, julio 2019.    

1.     En el siglo precedente se constituyó en la doctrina del lebensraum propia del nazismo, pero no fue la única con estas características, de una u otra manera la totalidad del colonialismo europeo pecó (o se valió, indirectamente), del mismo principio, en aras de su expansionismo, la diferencia fundamental estriba en la vecindades no solamente espaciales sino culturales de los países comprometidos en las dos Guerras Mundiales, que los condujeran a multiplicar acusaciones entre sí, económicas filosóficas y religiosas. El etnocentrismo europeo, en su conjunto, nunca se sintió afectado, y no sólo en ese siglo, moralmente, por la saña expuesta en los restantes continentes del planeta para consolidarse, sin importarle el sufrimiento de sus víctimas, los protegía una idea de humanidad que les costaba hacer extensiva a los indígenas de las tierras conquistadas.
2.     Impositoras de la doctrina del amor al compás de las inquisiciones, paradoja que, a la cristiandad no le hizo mella.             

[1] Entiéndase el presente ensayo como una breve extensión de las ideas manifiestas, por el autor, en “Decisiones y riesgos. Alternativas para un pensar sin trabas”,  Prometeo, Buenos Aires, 2016



COMENTARIO

Yusef Komunyakaa
(Bogalusa, Luisiana, 1947)

Escritor norteamericano  contemporáneo que participó de la guerra de Vietnam entre 1969 y 1970. Ganó el premio Pulitzer en el año 1994. Su poemario Dien Cai Dau (expresión vietnamita que significa loco de la cabeza) se ha convertido en un clásico de la literatura estadounidense.
En el año 2016, escuché en el café literario La metáfora ardiente (Buenos Aires, Argentina) la traducción al español del poema Gracias. Simple, profundo; surcado por la experiencia del desencuentro con la muerte a partir de eventos, de detalles circunstanciales, inexplicablemente casuales; parte de un juego divino que nos desafía a declarar que no somos patronos últimos de nuestra vida.
​DIEN CAI DAU, JUSEF KOMUNYAKAA, EDICIONES VALPARAÍSO (2014) TRADUCCIÓN JUAN JOSÉ VÉLEZ OTERO.





GRACIAS

Gracias por el árbol
que se interpuso entre la bala del francotirador y yo.
No sé qué fue lo que hizo moverse
a la hierba momentos antes de que el Viet Cong
levantara su rifle silencioso.
Me acompañaba siempre una voz
que me indicaba qué pie
tenía que poner primero.
Gracias por desviar la bala rebotada
en el desorden de aquella tarde.
Imaginaba que estaba en San Francisco
embelesado con los profusos colores de una mujer,
haciendo que el canto de amor de un pájaro oscuro
se quebrase al clarear el día,
cuando mis ojos cogieron
una rama y la apartaron
de mi cara. Gracias
a la florecilla blanca
que me mostró el destello del metal
avisando que podría estallar en pedazos,
como la niebla sobre la hierba,
cuando jugábamos a un juego
mortífero para dioses ciegos.
Aún no entiendo qué fue
lo que me hizo ver la mariposa
posada sobre aquel hilo sutil
amarrado al portillo de una finca
que hacía depender el día
de una cuerda de guitarra esperando ser tocada.
                                                                 No era extraño
que las tristes colinas se doblaran un poco bajo el calor.
Gracias otra vez por la granada
defectuosa que lanzaron a mis pies
en las afueras de Chu Lai. Aún estoy
oyendo su silencio.
No sé por qué el sol
intrépido rozó la bayoneta,
pero sé que algo
había entre aquellos árboles
que se movía solamente cuando yo me movía.

El Jardín quemado, de Olga Reni fue publicado en el año 1986 por la Editorial Ensayo cultural. Aborda el tema de la guerra de Malvinas. 


LA MUERTE
Cavo en el hueco tibio
donde resuena el latido.
Cavo
cavo hasta silenciarlo.
               **
Allí donde latía 
desesperadamente
nacen las flores de mi noche
sin luciérnagas.
               **
Las manos hacedoras
los labios tiernos de amor
el pie andador de vida
el sexo
ahora me pertenecen.

Sombras
El rostro inmóvil
donde encaramado el dolor
comienza a tjer
la última sombra
deja un ojo de asombro
abierto hacia los cielos.

Contra el madero
interrogante
queda una mano crispada
y desde el pecho
una cruz hacia el barro
se desliza.


SOLDADO  
                             Si sta come
                             d'autunno
                             sugli alberile foglie.
                                                -Ungaretti-

El ojo alerta
la mano garra lista
para la matanza.

Sobre la tierra
jadeante
agazapado
mitad culebra y tigre
hombre y follaje.

Hacia la presa
en busca de otra sangre
fresca como la suya.

¡Ay! el viento del sur
trae su inocente quejido.
Y el hombre en la ciudad
ajeno va tras la vida
centella que alumbra 
y embriaga.









HERMAN HESSE
LA INSISTENCIA DEL MAL, LA PERSISTENCIA DE LA BELLEZA
Por Jorge Oscar Bach
  

 El poeta no escribe porque vive ajeno al mundo; sino porque el mundo le duele. Y ese dolor no se  manifiesta sino a través de la palabra, tan filosa,  viva y bella que perdura a los horrores y la muerte ocasionados por la guerra. La voz del poeta perdura, mucho más que el estruendo del cañón. Las voces emergidas en el seno de la guerra, la belleza, son imposibles de callar, de ocultar. El viento de la memoria, el ansia de vivir, las recatarán. Tales cosas suceden con las voces y la belleza de los versos de Quasimodo, Ungaretti, Álvaro, Yusef Komunyakaa, Julien Green y tantos otros.
   Herman Hesse, en el libro Sobre la guerra y la paz (1), una compilación de cartas y artículos escritos entre 1914 y 1948 y que dedica a la memoria de su amigo Romain Rolland, nos advierte en el prólogo a la obra de 1946:
(…) cada uno de los artículos me recordaba dolorosamente las épocas de sufrimiento, lucha, aislamiento, persecución, incomprensión y amargo abandono de agradables ideales y de agradables costumbres. Por este motivo, y a fin de oponer algo bello y luminoso a estas sombras, hoy más repugnantes y actuales que nunca, he dedicado este libro a un amigo noble y amado para conjurar así lo único bello y perdurable que me conjuraron aquellas luchas y calamidades…
En 1940, y en medio de la Segunda Guerra Mundial, rescata una carta relacionada con la labor del poeta Julien Green (2) y que aquí transcribimos.

   Te adjunto la última redacción de la nueva poesía. Porque durante estos quince días, aparte de las obligaciones cotidianas puramente formales, no he hecho otra cosa que dar vueltas a esta redacción, y tal como ha salido después de ocho o diez etapas intermedias, así debe quedar. Sí, es cómico: mientras medio mundo se mantiene en trincheras y bunkers, en fortalezas y barcos de guerra, en astilleros y fábricas, a fin de dejar nuestro mundo actual completamente convertido en polvo y escombros, yo he pasado días enteros ocupado en dar a mi pequeña poesía una redacción más cuidada.
   El proceso ha sido este: primero la poesía tenía cuatro estrofas y ahora sólo tiene tres, y espero que con ello haya mejorado, sea más sencilla y no haya perdido nada esencial. El cuarto verso de la primera estrofa me molestó desde el principio; era con toda evidencia un expediente, y a medida que copiaba la poesía para mis amigos mi malestar iba creciendo, cada sílaba me sonaba menos lograda, más artificial, más inoportuna. Y al final hubo uno entre los amigos que leyeron la poesía, uno de oídos muy finos, a quien aquel verso tampoco acababa de gustar; me lo escribió y tuve que darle la razón. Entonces empecé a tantear seriamente verso tras verso y palabra tras palabra, y a revisar y comprobar qué era superfluo y qué indispensable.
   Ahora se puede preguntar: ¿Para qué sirve semejante trabajo? (…) No puedo olvidar, aunque ya han pasado treinta años, que un lector me pidió una vez el texto de un poema pequeño. Lo había leído en un periódico, ya no recordaba cuál y aún retenía en su memoria ocho de sus versos, solamente uno de ellos se había olvidado, y cuando releí la poesía vi que se trataba del verso débil, del en que mi manuscrito estaba provisto desde hacía años de un signo de interrogación y que realmente necesitaba ser mejorado.
   Así pues, la mayoría de los lectores no agradecerán mi peliagudo trabajo de corrección, no lo notarán siquiera. El periódico que publique la poesía me dará por ella, tanto si tiene tres como cuatro estrofas, tanto si es buena como mala, el acostumbrado par de francos, y la suma equivaldrá, más o menos, al sueldo diario de un obrero especializado. El hecho de que me haya ocupado en el perfeccionamiento de este verso es, por lo tanto, un absurdo para el mundo, algo cómico y juguetón, cuando no extravagante. ¿Cómo puede un poeta derrochar tantos esfuerzos por un par de versos y perder tanto tiempo?
   A esta pregunta se podría contestar: en primer lugar, es cierto que este trabajo del poeta carece probablemente de valor, ya que es muy difícil que haya compuesto uno de los escasísimos poemas que sobreviven a su tiempo y a su autor. Pero, por otra parte, este hombre a quien no hay que tomar demasiado en serio ha hecho algo mejor,  algo más inofensivo y deseable que aquello a lo cual se dedica actualmente la mayoría de las personas. El ingenuo ha formado unos versos y los ha pasado por un hilo, pero no ha disparado ni ha hecho explotar una bomba, ni ha esparcido gas, ni ha fabricado municiones, ni ha hundido barcos, etc.
   Y también se podría contestar: Lo que hace el poeta al buscar, elegir y juntar sus pequeñas palabras, en un mundo que tal vez mañana será destruido, es exactamente lo mismo que hacen las anémonas y primaveras y otras florecillas que ahora están creciendo en todos los prados. Es posible que mañana el prado sea acribillado por las granadas o destruido con gas venenoso o que mañana venga un pelotón de soldados y caven zanjas o cerquen el prado con espesas alambradas. Pero las flores no se dejan intimidar por estas posibilidades; y hay muchos prados en Europa donde estas posibilidades son más bien probabilidades. Las florecillas construyen cuidadosamente sus hojas y sus cálices, con cuatro o cinco pétalos lisos o dentellados, tal como deben hacerlo, con la mayor precisión y la mayor belleza posible.
   Se podría contestar algo así. Pero, aparte del poeta, no hay nadie que formule esta pregunta.

Algunos creen en la persistencia del mal. Como Hesse, sería preferible pensar, desde la visión del poeta, del artista, en la persistencia del bien, de la belleza, de la verdad y de la terca insistencia del mal.
1.     Herman Hesse. Sobre la guerra y la paz. Editorial Noguer. Traducción Pilar Giralt.
2.     Julien Green fue hijo de padres estadounidenses. Nació en París en setiembre de 1900. Falleció el 13 de agosto de 1998. Se convirtió al catolicismo en 1914. Durante los años iniciales de la Primera Guerra Mundial siguió con fervor la lucha de Francia. Impaciente por servir en las filas, se sumó a la Cruz Roja en 1917 y fue chofer de ambulancia en el frente italiano. A pesar de ser estadounidense, publicó la mayoría de sus obras en lengua francesa.



MEMORIA
Giuseppe Ungaretti, Corrado Alvaro, Salvatore Quadimodo

Giuseppe Ungaretti

EL HOMBRE Y LA GUERRA
Julio Bepré Nota y versión

¿Reviste el conflicto armado una ínsita necesidad humana? Habrá que ir a cuanto hoy es materia sostenida de la antropología filosófica y las ciencias para vislumbrar la esencia y sentido de lo humano. Esta indagación es un quehacer reflexivo y empírico exigente conforme lo señalara Max Scheler.   
     Desde la horda primitiva, hasta el hombre tecnificado de hoy que pretende arribar al planeta Marte, la historia da cuenta de los  frecuentes enfrentamientos entre seres humanos, ya sea por apetencia de poder o de riqueza. Esta realidad culmina en las guerras totales que sucedieron en el pasado siglo XX, continuando parcialmente en nuestro tiempo. Podría afirmarse que existieron guerras justificables, lo que obligará a analizar hechos y valores concretos.
     Es allí donde pesaroso radica el misterio humano. Pablo de Tarso -el fervoroso apóstol- afirmaba la dolorida condición del ser humano que no puede hacer el bien al que aspira y no alcanza a evitar el mal que no desea. 
     El hombre tiene -aunque a veces condicionada- capacidad intelectiva y volitiva como nos lo muestra la historia. Existen seres que siguen los pasos de Gandhi, Mandela, Luther King, y otros, hecho que hace  bien visible la asunción del valor que implica la paz. Pero no sólo pensadores religiosos o políticos quienes han enunciado asertos y ofrecido la vida por la paz; también los artistas, en todas las instancias creativas abogaron por la sana convivencia entre los hombres.
     Creímos oportuno, dada la vinculación que tenemos con la poesía italiana, ofrecer un poema de uno de los mayores líricos italianos y del mundo; porque nos sorprende su capacidad verbal y expresiva. Un poema brevísimo en el que resalta el drama de la guerra; Los soldados caerán como las hojas en otoño.

SOLDATI
Si sta come d’autunno
 sugli alberi
le foglie
Giuseppe Ungaretti (1888-1970)
SOLDADOS
Se está como en otoño
sobre los árboles
las hojas


 
SALVATORE QUASIMODO



ALLE FRONDE DEI SALICI
Poesía sugerida por el profesor Anibal Ditarelli
Traducción: Olga Reni
E come potevamo noi cantare
con il piede straniero sopra il cuore,
fra i morti abbandonati nelle piazze
sull'erba dura di ghiaccio, al lamento
d'agnello dei fanciulli, all'urlo nero
della madre che andava incontro al figlio
crocifisso sul palo del telegrafo?
Alle fronde dei salici, per voto,
anche le nostre cetre erano appese,
oscillavano lievi al triste vento
de: Día por día. Edic. Mondadori.

A LA FRONDA DE LOS SAUCES

Y cómo podíamos nosotros escribir poemas
con el pie extranjero sobre el corazón
entre los muertos abandonados en las plazas
sobre la hierba helada, al lamento
de cordero de los jóvenes, al grito doloroso
de la madre que iba hacia el hijo
crucificado sobre el palo del telégrafo?
En la fronda de los sauces, por deseo, 
también  pendían  nuestras liras, 
leves oscilaban en el triste viento.




                                                 CORRADO ALVARO


AD UN COMPAGNO
Poesía sugerida por el profesor Anibal Ditarelli
Traducción: Olga Reni
Se dovrai scrivere alla mia casa,
Dio salvi mia madre e mio padre,
la tua lettera sarà creduta
mia e sarà benvenuta.
Così la morte entrerà
e il fratellino la festeggerà.
Non dire alla povera mamma
che io sia morto solo.
Dille che il suo figliolo

più grande, è morto con tanta
carne cristiana intorno.

Se dovrai scrivere alla mia casa,
Dio salvi mia madre e mio padre,
non vorranno sapere
se sono morto da forte.
Vorranno sapere se la morte
sia scesa improvvisamente.

Dì loro che la mia fronte
è stata bruciata là dove
mi baciavano, e che fu lieve
il colpo, che mi parve fosse
il bacio di tutte le sere.

Dì loro che avevo goduto
tanto prima di partire,
che non c’era segreto sconosciuto
che mi restasse a scoprire.
Che avevo bevuto, bevuto
tanta acqua limpida, tanta,
e che avevo mangiato con letizia,
che andavo incontro al mio fato
quasi a cogliere una primizia
per addolcire il palato.

Dì loro che c’era gran sole
pel campo, e tanto grano
che mi pareva il mio piano;
che c’era tante cicale
che cantavano; e a mezzo giorno
pareva che noi stessimo a falciare,
con gioia, gli uomini intorno.

Dì loro che dopo la morte
è passato un gran carro
tutto quanto per me;
che un uomo, alzando il mio forte
petto, avea detto: Non c’è
uomo più bello preso dalla morte.
Che mi seppellirono con tanta
tanta carne di madri in compagnia
sotto un bosco d’ulivi
che non intristiscono mai;
che c’è vicina una via
ove passano i vivi
cantando con allegria.

Se dovrai scrivere alla mia casa,
Dio salvi mia madre e mio padre,
la tua lettera sarà creduta
mia e sarà benvenuta.
Così la morte entrerà
e il fratellino la festeggerà.
Corrado Alvaro
De Poesías grisverde. Edit. Lux
A UN COMPAÑERO


Si debieras escribir a mi casa
Dios salve a mi madre y a mi padre
tu carta será creída
mía, y será bien recibida 
y el hermanito la festejará.

No digas a la pobre mamá
que yo haya muerto solo.
Dile que su hijo mayor
ha muerto con tanta 
carne cristiana alrededor.

Si debieras escribir a mi casa
Dios salve a mi madre y a mi padre,
no querrán ellos saber
si he muerto pleno de fuerzas.
Querrán saber si la muerte
fue de improviso.

Diles que mi frente
ha sido quemada donde
me besaban, y que fue leve
el golpe que me pareció fuese
el beso de todas las noches.

Diles que había gozado 
tanto antes de partir
que no había secreto desconocido
que me quedara por descubrir;
que había bebido, bebido
tanta agua límpida, tanta,
y que había comido con alegría, 
que iba hacia el  destino
como si apresara una noticia
para endulzar la boca.

Diles que había un sol inmenso
en el campo y tanto grano
que me parecía mi tierra,
que había tantas cigarras
que cantaban, y al mediodía 
parecía que  estuviésemos a segar
con alegría rodeados de hombres.

Diles que después de la muerte
ha pasado un carro grande
todo para mí;
que un hombre alzando mi fuerte
pecho había dicho: No hay 
hombre más hermoso llevado por la muerte.
Que me sepultaron acompañado
con tanta, tanta carne de madre
bajo un bosque de olivos
que no mueren nunca.
Y hay cercana una calle
donde pasan los que están vivos
cantando con alegría.

Si debieras escribir a mi casa
Dios salve a mi madre y a mi padre
tu carta será creída mía,
será bienvenida.
Así llegará la muerte
y mi hermanito festejará.
.





HOY

DOS POETAS

Por Jorge Oscar Bach

Long-Ohni

 

Nació en Buenos Aires. Sus primeros pasos en el mundo literario fueron junto a Leopoldo Marechal y Sylvia Poletti. Ha sido colaboradora permanente de la revista Inédito dirigida por Mario Monteverde; asistente y Secretaria Académica en el Instituto Nacional de Investigaciones Históricas de la Secretaría de Cultura de la Nación. Ha publicado en poesía, Acerca (2005), Hai (2012), Sil vías poéticas (2015 hecho en colaboración con la poeta veneciana Silvia Favaretto), Pura luz contra la noche (2006, bilingüe español portugués), Poesía en tránsito20 poetas a mar abiertoSonetos en subasta (2016 junto a Alfredo De Cicco). Novela: El árbol de las flores amarillas (traducida al italiano y al portugués), Zwerg, Cien textículos y un apéndice.

DE SONETOS GERMÁNICOS
II
                              (para R.M.)
Fui la raíz de todos los develos
mas también la glicina perfumada
que en parcos gestos encontró consuelos
rémoras hoy de vida trasegada.

Vientos huracanados, los recelos
clavan justo en la proa la estocada
y los días sin fin se vuelven duelos
ante la nave infante naufragada.

Al rescoldo del pan y los inviernos
sin embargo fue vida y primavera
aquella voluntad de permanencia

Y en mi ansioso regazo, soles tiernos
se acunaron con luz plena y entera.
Yo le debo a tu amor mi descendencia.
(De Sonetos en subasta, A. De Cicco / Long-Ohni)


DE SOLEDADES

Desde la noche, el rumor,
coro de soledades perdidas
en la insondable ruta del silencio.

Apenas el alerta de un pájaro
dice que habrá de amanecer
pero ¿en qué siglo?

Mientras nosotros,
con la boca tapada por el lodo
de los que ya no están
y no nos previnieron
ni de mutilaciones ni de asaltos,
ni de la oscuridad que quema nuestros ojos,
que no nos previnieron, digo,
que los frutos del mal
estaban listos, tentadores
sobre una mesa con cristales
a punto de volverse esquirlas
para matar palabras
y el alerta del pájaro que huye.



Beatriz Arias

 

Nació en Buenos Aires, en el barrio de Almagro. Es docente de francés y de Letras. Fundó el círculo de los poetas entre los años 1970 y 1974. Entre otros premios obtuvo el Primer Premio en el concurso Dr. Nicolás Dodero organizado por la Fundación Argentina para la Poesía en el año 2006. Publicó en poesía: Pájaro en fuga (2007) Ajedrez I (2007), Y la llovizna leve (2015).

La lluvia canta dentro mío
y se deshace
su sombrero de viento.
Ella denuncia mi soledad,
derrumba los misterios
de la hora sucesiva.
Hay un largo cuento de invierno
que asfixia mi presencia soleada.
Hay una danza de peces ciegos
en el centro de mis manos.
La lluvia canta dentro mío
Ahora
me viste de estridencias.

                  (De Y la llovizna leve)
Los ojos cargan sus campos de preguntas
a veces precisan de la niebla
para aprender a rodar contra su vidrio,
donde solo se cazan los pájaros que giran
por los extremos grises de sus sombras.
En esa cotidiana persecución
se miden las manos y las alas
se enfrenta la tierra con la altura;
mientras el hombre llama
con su dolor anónimo.

                  (De Pájaro en fuga)





ESCRITORES ELEGIDOS

Horacio Castillo, el poeta

Por Adalberto Polti
   Horacio Castillo nació en Ensenada, Provincia de Buenos Aires, el 28 de mayo de 1934 y murió en La Plata el 5 de julio de 2010. Escritor, ensayista, traductor y abogado, fue miembro de número de la Academia Argentina de Letras y miembro correspondiente de la Real Academia Española. Comenzó a publicar sus libros de poemas con Descripción (1971), al que le siguieron Materia Acre (1974), Tuerto rey (1982), Alaska (1993), Los gatos de la Acrópolis (1998), Cendra (2000), Música de la víctima y otros poemas (2003) y Mandala (2005). Publicó asimismo dos volúmenes que reúnen su obra poética: La casa del ahorcado (1974-1999) y Por un poco más de luz (1974-2005). Como traductor del griego recordamos Epigramas de Calímaco 1979),Poemas de Odysseas Elytis (1982), María la Nube de Odysseas Elytis, en colaboración con Nina Angheledis (1986), Romiosini y otros poemas de Yannis Ritsos (1988) y Poesía griega moderna (1997).
   De Los gatos de la Acrópolis recordamos el poema Los ancianos callaban:
Al pie de la muralla, junto al fuego, los ancianos callaban.
Miraban a lo lejos las negras nubes y callaban.
Escrudiñaban noche y día el mar y callaban.
La arena empezaba a enfriarse, el alma empezaba a enfriarse,
los pájaros huían hacia el porvenir.
Pero los ancianos callaban, buscaban
El surco de la quilla en el agua y callaban,
Miraban llorar la sombra de la encina y callaban.
Se oyó un grito. ¿Qué dicen esas hojas?
Se oyeron alas. ¿Adónde vuelan esas piedras?
Pero los ancianos callaban, oían el lamento
que viene del futuro y callaban,
miraban la bañera ensangrentada entre la maleza y callaban.
Se oyó un ladrido. ¿A quién llama ese perro?
Se oyeron carros. ¿Adónde llevan esos muertos?
Pero los ancianos callaban, recordaban
el lenguaje bárbaro de la golondrina y callaban,
espantaban el lagarto entre las breñas y callaban,
pensaban en el destino del ruiseñor y callaban, callaban.
   Reconocido como uno de los mejores poetas por su alta calidad lírica ha recibido diversas distinciones: Premio de la Subsecretaría de Cultura de la Nación (1972), Premio Regional Nacional (1978), Premio Consagración (1983), Premio Fondo Nacional de las Artes por traducción literaria (1988), Premio Konex Poesía Quinquenio 1989-1993 y Ciudadano Ilustre de La Plata (2001).
   La Academia Argentina de Letras ha publicado su libro Sarmiento poeta, ensayo sobre el autor del Facundo. En ese trabajo se pregunta ¿Sarmiento poeta? ya que no era la tarea frecuente del sanjuanino. Y allí expresa Castillo: “Cuando definí el título del libro tuve en cuenta lo extraño, lo desprevenido, lo aparentemente exagerado de esa calificación”. Agrega más adelante: “Aparte de los escasos versos atribuidos al sanjuanino, su prosa está fundada en recursos propios de la poesía”
   Horacio Castillo sostuvo en oportunidad de una entrevista que los occidentales han buscado el misterio en la oscuridad, mientras que los griegos lo han buscado en la luz. Su obra marcó y seguirá marcando a futuras generaciones.
   Para finalizar este recuerdo del poeta, dos bellos poemas:
Hice un hoyo (del Libro Tuerto Rey)
Hice un hoyo en la tierra
y lloré dentro de él; lloré de bruces,
hasta que el llanto llegó al fondo,
hasta que todo se anegó,
hasta que brotó de la profundidad
un tallo –que nadie hubo tocado.

Y el otro poema: Para ser recitado en la barca de Caronte

El paisaje es más hermoso de lo que habíamos imaginado:
Estas murallas que caen a pico sobre nosotros,
aquel sol negro descendiendo sobre la laguna,
allá a estribor, un arco iris que refracta la niebla.
Pero esta moneda de hierro entre los dientes,
este óbolo que debemos morder hasta el término del viaje,
cierra la boca que desea cantar.
Cantar para estas almas tristes sentadas en el banco,
mientras el cómitre marca con el látigo el compás,
mientras ordena remar sin interrupción,
cada vez más fuerte, cada vez más rápido, más lejos de la luz.





EN EL TIEMPO

POR ADALBERTO POLTI

4 de agosto de 1792. Nace en Horsham, Inglaterra, el poeta romántico Percy Bysshe Shelley, en una familia muy acaudalada de la aristocracia de Sussex. Murió a los 29 años el 8 de julio de 1822. Su primera publicación fue una novela gótica (Zastrozzi, 1810) en ese mismo año publicó Poemas originales de Víctor y Cazire junto con su hermana Elizabeth. Además es autor de obras como Prometeo liberado, drama lírico (1820), Defensa de la poesía, Ozymandias, Oda al viento del oeste, A una alondra y en 1822 aparece Adonais y otros poemas breves, elegía inspirada en la muerte de John Keats. De este último libro reproducimos un fragmento del extenso poema del mismo nombre del título del libro: Murió Adonais y por su muerte lloro/ Llorad por él aunque el ardiente llanto/ no deshaga la nieve que le cubre/ Y tú, su hora fatal, la que escogida/ fue de los años para que él muriese/ despierta a tus oscuras compañeras/ muéstrales tu dolor y di: conmigo/ murió Adonais y mientras que el futuro/ al pasado no olvida, su destino/ y su fama serán eternamente/ un eco y una luz para los hombres.

12 de agosto de 1827. Muere en Londres el poeta William Blake. Había nacido también en Londres el 28 de noviembre de 1757. Fue poeta, pintor y grabador. Aborrecía la esclavitud y creía en la igualdad de géneros y razas. En 1803 fue acusado por asalto y por pronuncia expresiones revolucionarias o sediciosas y de traición contra el rey, pero fue absuelto de esos cargos. De su libro Matrimonio entre el Cielo y el Infierno, escrito por Blake el 1793 extraemos un fragmento del poema Argumento: Rintrah ruge y sacude sus fuegos en el aire opresor/ Nubes hambrientas oscilan sobre el abismo./ Ayer sumiso, en el sendero peligroso/ el hombre justo siguió su camino a través del valle de la muerte./ Donde crecía la espina han plantado las rosas/ Sobre la tierra estéril/ Canta la abeja.


17 de agosto de 1902. Muere en Río de Janeiro del poeta Carlos Drummond de Andrade. Había nacido el 31 de octubre de 1902 en Itabira, Mina Gerais. Considerado uno de los mayores poetas de Brasil, fue candidato al Premio Novel de Literatura, nominación que rechazó. Entre los 28 libros de poemas publicados, citamos Alguna poesía (1930), Sentimiento do mundo (1940), Claro enigma (1951), Boitempo (1968), A visita (1977) y Caso do vestido (1983), como así también una extensa obra narrativa, diversas antologías y literatura para niños. De su poema Elegía 1938 extraemos el siguiente fragmento: Héroes llenan los parques de la ciudad por la que te arrastras/ y preconizan la virtud, la renuncia, la sangre fría, la concepción/ De noche, si hay neblina, abren paraguas de bronce/ o se recogen a los volúmenes de siniestras bibliotecas.



23 de agosto de 1868. Nace en Garnett, estado norteamericano de Kansas, el poeta Edgar Lee Masters. Desde 1891se desempeñó como abogado y hacia 1898 comenzó a escribir poemas. En 1902 aparece el drama en verso Maximilian y en 1915 se publica su libro más importante, la Antología de Spoon River, colección de epitafios, evocaciones personales que se presentan como una historia local de una pequeña y típica ciudad norteamericana en un tono totalmente realista. De esta obra extraemos un fragmento del poema La colina: ¿Dónde están Elmer, Herman, Bert, Tom y Charley/ el débil de voluntad, el fuerte de brazo, el bromista, el borrachín, el peleador?/ Todos, todos, están durmiendo en la colina/  Uno murió llevado por la fiebre/ uno quemado en una mina/ uno en medio de una pelea/ uno en la cárcel/ uno cayó de un puente, trabajando para su esposa y sus hijos/  Todos, todos están durmiendo, durmiendo, durmiendo en la colina.

24 de agosto de 1899. Nace en Buenos Aires, en la casa de la calle Tucumán, entre Suipacha y Esmeralda, Jorge Luis Borges. A los pocos meses de edad del poeta y escritor su familia se fue a vivir al barrio de Palermo. Fue una de las mejores voces de nuestro tiempo y que trasciende hacia la posteridad. Falleció el 14 de junio de 1986 en Ginebra. Entre su extensa obra figuran los libros de poemas Fervor de Buenos Aires (1923), Luna de enfrente (1925), Cuaderno San Martín (1943), El otro, el mismo (1969), Obra poética 1923-1976 (1978), La cifra (1981) y Los conjurados (1985). Del libro La cifra transcribimos un fragmento del poema Blake: ¿Dónde estará la rosa que en tu mano/ prodiga, sin saberlo, íntimo dones?/ No en el color, porque la flor es ciega,/ ni en la dulce fragancia inagotable,/ ni en el peso de un pétalo. Esas cosas/ son unos pocos y perdidos ecos/ La rosa verdadera está muy lejos.
26 de agosto de 1880. Nace Guillaume Apollinaire bajo los nombres de Dulcigni Guillaume Albert, tomando el nombre de Guillaume Apollinaire al ser bautizado el 29 de septiembre de 1880. Comienza su actividad en 1902 y en 1903 funda la revista literaria El festín de Esopo. Entre otros libros publica Meditaciones estéticas, El poeta asesinado y Caligramas. Ha dicho de él Saúl Yurkievich en el prólogo del libro Modernidad e Apollinaire: Apollinaire y su poesía se encuentran en la encrucijada entre un mundo que nace y un mundo que perece. De este poeta recordaremos dos breves poemas. La partida: Y estaban pálidos sus rostros/ Y sus sollozos se habían roto/ Como en la nieve en puros pétalos/ O tus manos bajo mis besos/ Caían las hojas del otoño. Y Tarjeta postal: Te escribo bajo la tienda/ Muere otro día de estío/ En que cual flor deslumbrante/ En el cielo azul apenas/ Un brillante cañonazo/ Se mustia antes de haber sido.


26 de agosto de 1950. Se suicida Cesare Pavese. Había nacido el 9 de septiembre de 1908 en San Stefano Belbo, un pueblo del Piamonte (Italia). Poeta y novelista, estudió filología inglesa en la Universidad de Turín. En su época universitaria se interesa por la literatura norteamericana obteniendo su licenciatura con una tesis sobre el poeta Walt Whitman. Publicó, entre otros libros, Trabajar cansa (1936), De tu tierra (1941), La playa (1942), Diálogos con Leucó (1947), El diablo sobre las colinas (1948). Lo recordamos con un fragmento del poema Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, escrito luego de la ruptura de su relación sentimental con la actriz norteamericana Constance Dowling, a quien le dedica sus últimos versos: Vendrá la muerte y tendrá tus ojos/ esta muerte que nos acompaña/ desde el alba a la noche, insomne/ sorda, como un viejo remordimiento/ o un absurdo defecto. Tus ojos/ serán una palabra inútil/ un grito callado, un silencio.

28 de agosto de 1749. Nace en Francfort Johann Wolfgang von Goethe. Murió el 22 de marzo de 1832 en Weimar, Turingia, Reino de Prusia. Considerado el más grande hombre de letras alemán, fue poeta, novelista, dramaturgo y científico. Su producción científica se sitúa entre el romanticismo y el clasicismo. En su obra poética, entre otras, encontramos Prometeo (1774), Epigramas venecianos (1796), La novia de Corinto (1797), Hermann y Dorotea (1798, idilio épico en verso) y el Fausto (1807, primera parte; 1832, segunda parte). También fue autor de diversas obras dramáticas, entre las que se cuenta Ifigenia en Táuride (1787), drama en prosa del que hizo anteriormente una versión en verso; como así también la autobiografía Poesía y verdad (1883). De su libro La novia de Corinto transcribimos un fragmento del poema que lleva el mismo título: Procedente de Atenas, a Corinto/ llegó un joven que nadie conocía/ y a ver a un ciudadano dirigióse/ amigo de su padre, y diz que habían ambos viejos la boda concertado/ tiempo atrás, del joven con la hija/ que el cielo al de Corinto concediera.





AGENDA

QUÉ ES CAFÉ CON LETRAS

Por Ángel Kandel

 

  Si queremos sintetizar que es "Café con Letras" debemos decir que es es un espacio abierto a toda expresión cultural que nació el 12 de mayo de 2002 dando lugar, en un principío, a plumas que destilaban poesía para luego abrirse a todo quehacer habiendo recibido en estos más de diecisiete años de vigencia a cineastas y escritores, a actores y actrices, a críticos teatrales y cinematogáficos, a concertistas del Teatro Colón y cantantes,a periodistas, a quienes presentaron sus libros de los cuales para algunos era su opera prima y para otros su enésima obra...y así a un sinfín de hacedores culturales que se acercaron con su palabra y su obra.
  Desde siempre hay un espacio de "micrófono abierto" en el cual tienen libertad plena de expresión quienes gusten dar a aconocer su obra o la de terceros las que, en muchos casos les es vedado llegar al público por razones económicas y esta es su única vía de exposición. Con esta misma visión de apertura se publicó la "Antología Café con Letras - La Re-evolución de la Palabra" donde en sus más de trescientas páginas se albergó lo aportado por setenta y ocho escribas de ocho paises.
  Recientemente se llevó a cabo el Primer Concurso Poético Café con Letras donde los participantes tuvieron como motivo inspirador la obra "Veleros reunidos" del Maestro Benito Quinquela Martin.
  Si bien el ámbito base es la Ciudad de Buenos Aires tambien hubieron presentaciones cafeteriles en la Ciudad de Pinamar, Provincia de Buenos Aires y cruzando fronteras geográficas, dado que pensamos que lo cultural es universal y así lo sentimos, fuimos recibidos en Montevideo, República Oriental del Uruguay y en las ciudades de Santiago de Cuba y La Habana, en la República de Cuba.
  En estas dos últimas ciudades mencionadas, amén de "Café con Letras" se hicieron sendas presentaciones de "Café con Señas" en las que asistidos por intérpretes de Lenguas por Señas y acompañados por actrices, actores y narradores orales cubanos, llegamos a la comunidad sordomuda cubana, experiencia innerrable que se realizaba por primera vez con la silente comunidad isleña. La ANSOC, Asociación Nacional de Sordos de Cuba, nos otorgó la "Mano de Cristal", máximo galardón entregado por dicha entidad.
  En el ámbito local recibimos el reconocimiento de la Fundación Argentina para la Poesía al distinguirnos con el Premio Puma de Plata por la Gestión Cultural.
  Siguiendo esta línea de apertura e inclusión se abrirá un espacio para que se expresen jóvenes con capacidades diferentes, recibiendo a escritores con Síndrome de Down acompañados por la coordinadora de Talletes Literarios, Adriana Farkas.
  Estos son algunos de los proyectos hechos realidad quedando aún en nuestras alforjas muchos sueños por compartir.